31 de diciembre de 2010

Bendita rutina

Acompañarte a dormir, verte soñar, abrazarte en mitad de la noche, girarme para que me abraces tú más tarde, despertarte entre besos, sonreir con tus gestos matutinos, llevarte a casa, doblar bien tu pijama, dejar tus zapatillas caseras en su sitio, recoger lo que has dejado desordenado y ver tu cepillo de dientes.

Echarte de menos, meter en la papelera el pañuelo que tú no supiste, pensar que te acuerdas de mí, saber que te mereces unas letras más, escribirte, buscarte con la mirada y no distinguirte, querer tenerte, llamarte sin obtener respuesta.

Y quererte.

21 de diciembre de 2010

Nunca sobran las palabras

Cógelo y avanza un poco más, que tras dejar atrás las páginas incoloras, aparecerán las tuyas en todas las tonalidades.

Encuéntrame una mañana más contemplándote próximo a ti, una tarde menos cuando me engaño y comprendo que idealizar es sinónimo de amar o simplemente una noche en la que nos exprimimos en placer bajo esas palabras que siempre faltan.

Quizá esté sonriendo y no es otro el motivo que el hecho de cerciorarme de que esto continúa y es real, ya no tenemos poder de decisión, la suerte está echada y yo te protegeré hasta que me olvide de querer.

Alargaremos jornadas como los regresos del domingo, sonreiremos como lo hacemos en las fotos felices, nos besaremos como hoy haremos cuando regrese y viviremos como todavía no está escrito. Es mi misión, tu objetivo, la ambición de nuestro destino.

El camino del éxito está balizado y tú debes empujrame por él...

26 de noviembre de 2010

Venzamos

He corrido hacia ti al verte cuando simulabas alejarte ignorando mi presencia, yo como Pablo, también planeo huídas pero todas contigo.

Burlamos de nuevo a los kilómetros mientras mantenemos firmes los puños ante el pulso que nos propone el destino, pues tienes más fuerza de la que creías y yo más ganas que tú fuerza.

Las estaciones siguen marcando los puntos de control ante nuestro galope que tiene más aguante que mi congelada inspiración ante las estalactitas de este frío clima pero, entre el calor del tumulto te mando una declaración más.

Nunca he dudado que se me da mejor escribir que hablar y decirte, pero también soy consciente de que se me da mejor querer que coger el bolígarfo y el papel y a ti se te da tan bien mirarme con ese inocente rostro que es inevitable esta carrera de sentimientos donde los dos somos vencedores.

Ven, ven y vence conmigo.

1 de noviembre de 2010

Ellos

Míralos; cautivos, juntos, corren suerte dispar a la nuestra.

Con absurdas excusas me he sentado a escribir con la intención de darle rienda suelta a las palabras que se atrancaron al verte marchar después de que, bajo música triste nos amáramos. A día de hoy ya no es ningún secreto que me atasco en mí al sentir el deber de alejarnos.

Curtido por la resistencia física y psíquica en determinados momentos me veo sorprendido al ver que tengo que rendirme a los sentimientos que suplican clemencia al esclavismo de tus besos, de tu inocente mirada, de ti. No hay quién pueda mostrarse fuerte ante eso.

Mudo y vacío interiormente he vuelto a precipitarme por el acantilado de mis palabras, donde promiscuo, me declaro a tu impronunciable futuro. Estaré ahí contigo, o al menos eso espero.

El destino está a sólo un paso de este fluir del tiempo del que sólo quedarán estas letras que dictadas te escribo.

17 de octubre de 2010

El regreso

Segundas partes nunca fueron buenas, o eso dicen de las películas, con los viajes no haremos una excepción.

He mirado el teléfono y ver nuestra foto incolora me ha obligado a escribir sabiendo que me voy sin ti, aunque como siempre, volveré para amarte. Podría razonar un manifiesto explicando el porqué de la imposibilidad de ausencia tuya en mí, pero es domingo y sobran las palabras.

Déjame hueco para refugiarme bajo tu cuello cuando desnudo, sea asaltado por mis inseguridades y entrelaza tus piernas en las mías con la única certeza de saber que lo mejor está aún por llegar. El pasado queda tan lejos como bajo para la estatura de nuestra relación.

Y sí, lo fácil para cualquiera es ver un escudo tatuado en mi pecho cuando yazgo sin camiseta siendo plebeyo de tu sonrisa innata, pero tú, que aprenderás a ver más allá de mi piel, te sentirás encerrada en un laberinto de espejo cuando sólo te veas a ti proyectada por mi nostalgia.

Hará de banda sonora el retumbar de nuestros besos para arrepentimientos ajenos, es tarde ya, cada mirada que te desea ahuyenta más a fantasmas pasados y cada "te quiero" solidifica los cimientos de un futuro empeñado en desgarrar al tiempo.

Lo siento, pero a este diario le di comienzo para hablar de desamores pues para hacerlo de amor me quedo sin letras, sin ideas.

9 de octubre de 2010

De camino...

El sonido del cerrar de las puertas me ha despertazo del trance haciéndome consciente de que nos ponemos rumbo a ti.

Han corrido los días con desidia, como suelen hacerlo normalmente desde hace no mucho, donde sólo pequeños atisbos del verde del uniforme te dejan fuera de mí por unos instantes.

Ya no persigo aviones, ahora los días se inundan en tus tormentas de colores mientras descubro que las claves son amor y cultura como bien dibujó frente al muro de nuestros ojos aquel artista.

Sonrío y me estreso a la vez, la única diferencia con el pasado es que ya no pierdo pues únicamente me acuerdo de ganar, siendo la prueba más certera de ello cuando abra los ojos esta madrugada y te vea anidada en mi colchón.

Oye, que llega tu marinero, posa para la foto.

20 de septiembre de 2010

Yo también mentí

Nunca falté a mis promesas, cierto es, pero no puedo decir lo mismo acerca de las afirmaciones que se golpearon contra el asfalto.

Y me doy cuenta hoy, cuando comprendo que todos nos equivocamos para bien al mismo tiempo, viendo que alguien te hizo desembarcar en mi camino mientras certifica tu intimidad el aroma de mis manos.

Mira cómo nos abraza el espejo cuando truenan frente a él nuestros susurros y unas pocas velas otorgan toda la iluminación que consume esa habitación mientras nos sentimos deseados.

Nos desgarra el reloj aunque nos pasara de largo el tiempo, los minutos no cesan y el trayecto de ida o vuelta es irremediable hasta que abro los ojos y te veo víctima del sueño ofreciéndome tu espalda.

Hazte hueco entre los besos que ejercen de despertador aceptando el papel de protagonista que escribí para ti.

14 de septiembre de 2010

Días de escaleras

Necesito tu engranaje
como cual viejo mecánico
que huye hacia su desguace
en busca del hedor cálido.

Si al despedirnos tiemblo
entre paisajes boscosos,
y hoy únicamente me pierdo
en laberintos por tus ojos.

Añorando cómo pincelas
corazones desde esferas
esas noches que me besas
en mis días de escaleras.

Dibujándote las locuras
que recorren mis sentidos,
cuando no prendes en dudas
este centenar de escritos.

Dedicated

9 de septiembre de 2010

933

Dame el fusil nueve, tres, tres.

He cogido todo lo que necesitaba, junto con mis ganas y he partido una vez más sin destino, a la intemperie. Me he tumbado tras cavar y he sentido el golpe de olor de la humedad. Gotas de lluvia se adueñan de un cielo grisáceo que poco después dejará espacio para un arcoíris sobre carros de combate.

He vuelto a pensar en ti cuando tras ingerir una nueva ración de comida me he tumbado sobre el polvo a degustar un poco la astronomía que más tarde me perderá entre la oscuridad de una noche consumida a distancia del campamento.

Amanecerá mañana como lo hace cada mañana, con la única diferencia de que yo estaré a la espera rodeado de esos perros mecanizados que se aprovechan de que mi mente sea un arma de doble filo para volverme letal.

Letal cerca de tu boca...

31 de agosto de 2010

Cae en mí

Hoy me atasco con los verbos, ayer con los recuerdos y quizá mañana lo haga con tu injustificada ausencia, pretensora de fusilar al romanticismo que porto como cual aureola.
Pasó su tiempo, su momento, el mío te espera impaciente.

Tropieza y cae sobre mis brazos como lo hago yo cuando disfruto de mis barras cruzadas en mis mejores hipótesis y soluciona cada una de mis frases como si se trataran de un problema algebráico. Sólo así entenderás que esto se escapa de mis manos y espero que no sea para caer en las tuyas.

Lanza la red, estira y arrástrame lejos de aquí, donde la mugre amenaza seriamente a las piernas de mi litera.
Ocupa el lugar de mis sábanas sin pensar qué es lo quiero de ti y probablemente así puedas descifrar el enigma y entender que sólo me iré para volver a buscarte.

Amémonos lejos mientras nos tengamos cerca.
Amémonos de cerca mientras nos tengamos lejos.

26 de agosto de 2010

Caramelos en el camino

Estoy aquí, sin más. Con necesidad pero sin dependencia. Con ganas pero sin inspiración. Con expresiones sin vocabulario.
Con mis letras ausentes.

No intentes entenderme porque ni yo soy capaz de ello, permíteme tocarte por error y mantenerme intacto.
Déjame clavarte esa seguridad que realmente no poseo, que quedó perdida entre aquellas noches de cielo abierto y ábreme y date cuenta de que estás dentro de mí sin que ambos sepamos el porqué.

He conseguido librarme de mi carga al descubrir que la felicidad es una puta que no me puedo pagar. Por eso sigo analizándote y probándonos sin sentirme un traidor por ello.
Tus miradas ínfimas, como mis vacaciones, cortas.

Despidamos otro paradójico día en el que hace un rato disfrutaba cogido a ti intentando alinear mis labios con tu cuello en casa ajena y ahora mismo me alejo a la velocidad máxima permitida, aunque bien sabes que me hubiera quedado toda la tarde acariciándote...

24 de agosto de 2010

No, hoy no

Empiezo de cero, dilapido bases de escritos y estoy aquí de nuevo sintiéndome observado mientras algunos ponéis en duda mi cambio. Afirmo, firme.

Todo y nada ha cambiado, me sigo deshaciendo por dentro ante mis decisiones, propósitos y objetivos. Esa forma de actuar que me hace morder el polvo a la espera de unos besos que aún no llegan. Seamos justos por favor.

Rehuye de mi sensatez, de la vil y dulce mirada que transmite todo lo que me falta. Me siento raro, tanto como quiero que lo seas tú conmigo, como te sentirás cuando te huela deseando besarte.

Reté al destino a un pulso en el que me es imposible avanzar solo, pestañea y permíteme acercarme un poco más a ti, estoy cerca y sabes que es cuestión de tiempo que rasgue tu cuello con mi barba...

12 de junio de 2010

El último suspiro

Este diario, motivo plausible para la gran mayoría, mi cuadrilátero donde pelear contra la resaca, amor y desamor en algunos momentos, mi sala de torturas en los otros.
Mi cura y enfermedad con el paso del tiempo y hoy, condicionado involuntariamente y por lo tanto infiel a mí.

Cada letra que he escrito aquí se ha rendido a lo que un día sentí por ella, desde el primer hasta el último escrito, todos salidos de lo más hondo de mí.
Un noventa y muchos por ciento dedicado a la chica de la que me enamoré un buen día. Aunque nunca citara su nombre, pocos secretos quedan por revelar en este previsible final.
El resto de ellos, para los que sujetáis mi vitalidad y esa estoica sonrisa que me caracteriza.

Bajo el telón de mi escritura temporalmente y se quedan en la palestra decenas de ideas, escritos como: "No me soporto sin ti", "La eternidad de tu sombra", "Música", "Ensaladilla y tortilla", "Yo también fui feliz" o algunos tan típicos como mis carantoñas a niños pequeños.

Yo, alguien dado a la cerveza que un día intentó saciar su sed aquí inculcando su dogmatismo a base de sentimientos. Alguien que ve el mundo -aburrido en la mayoría de los días- tras el verde de sus gafas y una mal cuidada barba que guardan la distancia con la era actual, un iluso más que sigue corriendo detrás de la plenitud, o felicidad (como quiera que se llame) sintiéndose tan estúpido como un "pero" detrás de un "te quiero".

Parece que fuera ayer cuando quería ser mayor y es hoy cuando realmente me siento ese joven soñador que fantaseaba con defender a su amada, pero en el amor y en la vida no es más feliz quien más tiene sino quien más pronto olvida.

5 de junio de 2010

De cualquier manera

Nunca vi lógico el echarte de menos más tiempo del compartido, como comenzar cada escrito con la última frase y ya van casi un centenar de ellos.

He dormido más tiempo del que estuve despierto, y me he desperatdo raro, no por soñar contigo, pues ya es costumbre, quizá lo punible sería no hacerlo, pero aquí, un servidor aún no se acostumbra a recibir novedades desde donde yace su Excalibur particular.

Absorbido por el remolino de tu demagogia, me senté a escribir sin recordar, sintiéndome más débil en cada calada de vida donde el último suspiro de esta lacia noche y las horas me empujan hacia la cama más lleno dudas y despejado que nunca. Todo podría ser distinto, yo podría ser distinto si me lo propusiese, pero me aburre salirme de mi cuadrícula.

He aparcado las drogas, las mujeres y la bebida centrándome en ser ése que reluce en retratos donde se siente pleno o tiene descuidada la nostalgia, ése que aspira a ser el mejor sin venderse, ése que se equivoca tanto como los demás y luce una amplia sonrisa mientras confunde ego con autoestima por momentos.

De nada por quererte pero la vida pudo ser tan bonita como atardeceres a tu lado, aunque a veces, los palos más duros se los pega uno mismo.

29 de mayo de 2010

La carretera de las mujeres perdidas

Cogí mi coche, más lleno de combustible que yo de cordura, un mapa que me llevara hacia ningún lugar y una silueta por meta que brillaba por su opacidad y mi confusión.

Estoy cansado de esperar, pensar o decidir, sólo quiero sentir. Saber que estás ahí aún sin saber cuál es la carretera que debo escoger o si simplemente será más sensato asomarme al balcón y poblarme del humo que sacude otra calada más de mi último paquete de cigarrillos.

He trazado planes como curvas y te he visto en cada alto en el camino, en cada gasolinera donde paré a repostar y en cada estación tenías una sonrisa distinta, una mirada diferente.
¿Quién eres, quién soy? ¿Dónde estás, adónde voy?

Guíame tú si es que puedes porque uno se cansa a veces de tener siempre los brazos levantados, de hacer lo mejor para todos, mi única intención es rellenar este álbum de cromos con mis ilusiones del pasado, como todos.

Te espero aquí o allí, dondequiera que sea el momento o el lugar, eso sí, esta vez no me falles aunque yo no pueda prometerte lo mismo...

(Dedicado a quien pueda sentirse identificado con estas letras)

23 de mayo de 2010

Puede... (Octubre'07)

Puede que algún día
mis letras se hundan
en el fondo del mar.

Puede que ese día
no recuerdes a quien
te enseñó a amar.

Quizá sólo queden recuerdos
vagos y lejanos mientras
en el tiempo yo me pierdo...

Es fácil que hoy me leas
sin saber nada de mí.
Que lo nuestro fracasase
como que siga muriendo por ti.

Puede que unas viejas fotos
y un romance sea lo que quede
de aquel difícil amor
con el que no pudimos, puede...

Puede que hoy te añore
y mi memoria provoque
que mis ojos lloren
sin intención,
pero a la vez sea el castigo
por no evitar que se hundiera
nuestra relación.

20 de mayo de 2010

Cuando dejé de amarte

Sí, triste pero cierto, creo que por fin tuve el valor de destruir un sueño construido sobre los cimientos de aquel beso.

Me atreví, porque sí, porque necesitaba decírtelo pues demasiadas cosas me tragué ya. Una pena que al decidirme, dudara de si mentía y esbozara una sonrisa pícara al ver que todo eso ya carecía de sentido. Lástima.

Me he quedado solo ante un mundo de fracasos y eufemismos, mientras conducía gritándole al viento que te quería, sonriendo aislándome de metáforas en esta época donde sólo besan los culpables. Tú te marchaste y yo empecé a conocerme, hoy, el hombre de hielo se ve reflejado en mi corazón mecanizado.

Siente cómo resbalan por tu boca los besos que no te di, pues han pasado los tiempos de escribirte todo ciego y yo ya me conformo con no olvidar adónde voy y de dónde vengo mientras me siento molesto por esta luz de sala de observación donde espero darme el alta médica.

Cógeme la mano, que quiero correr lejos de todo y en cada parada que hagamos olvidarte pues entre margaritas y amapolas del campo de maniobras dejé de amarte.

¡Que descanse en paz nuestro amor mítico!

28 de abril de 2010

Vía libre

Bienvenida al museo de mis lamentaciones, pasa, tienes la puerta abierta. Que la lumbre sea el fondo de tu mirada.

Regresé al tiempo en el que te volvía a querer aún teniéndolo prohibido, me asaltan tanto locuras como dudas sin haber espacio para la cordura entre dilema y pensamientos. Esta cita, obligada. Creo que fue sano recorrer durante largo rato el río, despejarme, sumergirme en mí y verte, me vino bien.
Aunque es evidente que el Ebro no es el Támesis y correr solo no tiene comparación a hacerlo bajo la dictadura de nuestras manos, no nos engañemos.

Mi estratega me acompaña pues el momento se acerca, quizá el valor se aleje. Tengo la palabra, la frase, el título, el día y el medio. Me faltan tu asombro, respuesta, sonrisa y compañía. Jugar mi última baza, el objetivo o simplemente otro capricho más.
Escribir aquí, una necesidad que vuelve a coger fuerza otra noche más, mala señal.

Ansío escribirte, es una pena que no sepas leerme, algo que todos piensan.

20 de abril de 2010

Si supiera llorar...

Es difícil imaginar dónde puedes estar, qué es de ti o a qué dedicas tu tiempo entre la urbe.

He vuelto a tapar tu hueco en mi cama con la almohada, a diferencia de tiempos pasados me encuentro cómodo cuando despierto en mitad de la noche, cuando veo que en mi calendario no está marcada aquella fecha como día importante, cuando mi inconsciencia me vence viéndote aperecer y me siento incapaz de escribir sacando lo mejor de mí.

Al despertar, he preparado el desayuno ideal para ser devorado por la caducidad y me he quedado solo en el sofá víctima de mi deseo pensando que el amor es algo demasiado grande como para vivirlo en la mediocridad. Mientras, tú danzas perdida, preciosa como la ciudad un día de lluvia que me rinde homenaje y yo vuelvo a escupir mi enfado tras recordar nuestra complicidad.

Si supiera llorar y sacar todo lo que llevo dentro...

11 de abril de 2010

Desnudo

Me pudro en este idilio
al recordarte desnuda
y al llamar a tu cariño
replica sin cobertura.

Tus rosas destiñen color
por orden del minutero
de este triste escritor
con alma de fusilero.

Nostálgico de por vida.
Es la historia de Daniel,
alguien que nunca olvida
que gana y pierde a la vez.

16 de marzo de 2010

Necesidades

Te vi por mi prosa barata
mientras echaba de menos
hundirme en esa resaca
tan dulce de tu veneno.

Hoy, tus besos sosiego
durante el brillo lunar
y caigo sobre tu cuello
a la hora de despertar.

Deteriorándome cada día
confío en tu prudencia,
y me refugio tras la poesía
que delata mis carencias.

14 de marzo de 2010

Etapas

Donde se es feliz en la ignorancia.

Donde apenas recuerdo, donde temo recordar.

Donde me veo en mi pubertad, con las dudas e inquietudes dignas de cualquier joven, donde todo lo que pasa te deja su huella tatuada.

Donde no me lanzo y dejo que me beses, torpe de mí y me ayudas a madurar.

Donde me canso de todo y salgo a ver el mundo y me topo con ella acompañada de él, en el mismo momento, el mismo día aprendiendo a querer.

Donde me canso de echarte de menos y expandes el enero durante más de un año.

Donde me harto de beber, de salir y me consumo cada día un poco más en tu ausencia.

Donde me llamas y acudo a quererte para siempre.

Donde te marchas y me obligas a seguir perdido por el camino que tú me marcaste.

Donde con frecuencia las noches me llevan a ti y me pierdo en tu sonrisa, en tu pelo, en tu mirada, mientras tú no me quieres.

Donde me pregunto qué coño ha sido de lo nuestro.

Donde aprendo a no saber vivir sin ti.

2 de marzo de 2010

La luz está arriba

Me enfundé la corbata pensando en el banquete mientras vi pasar ante mí aquel cometa. Fue un instante corto pero intenso, precioso. Desapareció y aún hoy miro cada noche desde la ventana para ver si vuelve, pero no lo hace.

Está diluviando a cámara lenta y continúo clamándole al cielo por su regreso, suenan pianos de fondo cuando el chocar de las gotas contra el suelo acelera mis pulsaciones, mi nostalgia, mis ganas de ver su luz, mis letras...

Se han fundido las miradas y los deseos, su ambición con mi genio, el eco de su boca al retumbar por mi cuello, mis caricias con nuestras riñas y sigo sin poder disculparme por ser como soy.

Ayúdame y te habré ayudado...

27 de febrero de 2010

Wednesday nights

Es necesario asimilar sus acciones con las nuestras, por un tiempo dejé olvidada aquella magia en forma de película, cuando los ojos de esos actores eran un simple recalco de nuestras escenas donde siempre te he querido pero nunca te he esperado.

La dejadez se ha apoderado de mi escritura como tú de mi cabeza donde cada vez tengo más claro quién quiero junto a mí en los momentos alegres y a qué debo dedicar mi tiempo en el futuro.

Pequeñas o grandes figuras pasan con más trascendencia de lo que aparentemente necesitaba por mi vida y no me queda otra cosa que hacer que rendirme ante la evidencia como lo hacía cuando babeaba en aquel bar cada miércoles noche que principiantes interpretaban desconocidas canciones mientras tú no eras consciente de la situación. Yo tampoco.

Deberían prohibir decirle a más de una persona en nuestro letargo las mismas cosas, así como mentir o traicionar nuestros principios. He optado por mantenerme fiel a mi esencia sin conseguir grandes avances, pero me basta con no olvidar que un día yo también fui feliz.

6 de febrero de 2010

Un año de ti

Hoy hace un año que me decidí a empezar a escribir este diario sin tener ni idea de lo que sería de él ni de mí, sin saber qué escribir, prácticamente con el único objetivo de desahogarme un poco del sofoco constante que habitaba en mí por aquellas fechas.

Ha pasado un año, mi vida ha cambiado considerablemente, en algunos campos sigo siendo el mismo de siempre, en otros, irreconocible incluso conmigo mismo. No sé si los cambios habrán ido a mejor o a peor (supongo que un poco de cada). Lo único que sé es que era necesario un cambio y de ello disfruto.

Agradecido a los que me leéis desde aquel día, a todos los que habéis dedicado vuestro tiempo y comentarios a animarme para continuar y a los que me fortificáis y apoyáis con vuestra presencia diaria. Sois vosotros los que amenizáis mi día a día y por ese motivo, honor hoy os rindo.

Muchas gracias y un abrazo muy fuerte para todos. Nos vemos por aquí.

3 de febrero de 2010

Buenas noches

Me he asomado al borde de mi cama para echar de nuevo la vista atrás donde tras la niebla, veo aquella foto donde destacan nuestras siluetas en un fondo en blanco y negro.

Me ha vencido la nostalgia y he sentido la necesidad de poner aquel vídeo donde filmaba nuestros mejores besos, aquella pasión que se apaga con la misma intensidad que la cerveza que sostengo en mis manos mientras apoyo los pies en la mesa y me puede esa sonrisa que aclara mis necesidades.

He acabado derrotado por largas noches de mujeres, drogas y alcohol que me han mostrado mi lado más vacío, mis rincones más incompletos cuando caigo en la cuenta de que este sentir del agua ardiendo es lo más cerca que estuve de ti.

Abnegado del amor, de ti. Consumido por el tiempo, por mí.

29 de enero de 2010

Te envidio

No sé qué me pasa que últimamente miro más tus retratos que los míos, cierto es que a pesar de nuestro nulo parecido, te veo e identifico al que fui algún día y te envidio por ello, porque tú consigues reencontrarme con mi verdadero yo.
Ése que a día de hoy ya no existe.

Ni siquiera sabes que te leo, que te observo, que siento esa envidia sana, esa admiración por querer así y que ese sentimiento sea recíproco asumiendo un extraño miedo por si no todo acaba saliéndote como debería. Temo por ti pues el amor y las personas no entienden de justicia.

He visto tus fotos y he recordado las mías.
Veo cómo la anhelas y me pongo en tu lugar como si fuera ayer cuando yo sentía aquello, como si fuera hoy, como si es ahora.
He leído tus simples y mal escritas entradas observando cómo parten por la mitad a las mejores de mis metáforas y luego tengo que cruzarme con tu inocencia y hacer como si nada.
¡Mucha suerte compañero!

Se acerca el final...

17 de enero de 2010

Ni supe ni sé querer

Acabo de descubrirme un domingo más desafiando al futuro por instinto, por vicio, rutina pura y dura.

Perdí mis mejores frases entre la sombra de tu pelo, me he visto forzado a sonreír sufriendo mientras me sorprendo ante el espejo una mañana más, una tarde ante el papel u otra noche ante la soledad que cada día considero más imprescindible.

No hay nada que haga frente a este torbellino plagado de indiferencia excepto la tuya. Una mañana de lluvia en compañía de una brújula y el barro es más plena que cualquier gesto o mueca de cariño de cualquiera de los que habitáis fuera del círculo.

Lo que más me aterra de esta situación es que ya no me preocupa esta dejadez crónica donde tengo todo lo que necesito mirando antiguas fotos en una taquilla donde faltas tú.
No sé dar más explicaciones, no me preguntes el porqué, sólo sé el desde cuándo y que ni supe ni sé querer...