17 de octubre de 2010

El regreso

Segundas partes nunca fueron buenas, o eso dicen de las películas, con los viajes no haremos una excepción.

He mirado el teléfono y ver nuestra foto incolora me ha obligado a escribir sabiendo que me voy sin ti, aunque como siempre, volveré para amarte. Podría razonar un manifiesto explicando el porqué de la imposibilidad de ausencia tuya en mí, pero es domingo y sobran las palabras.

Déjame hueco para refugiarme bajo tu cuello cuando desnudo, sea asaltado por mis inseguridades y entrelaza tus piernas en las mías con la única certeza de saber que lo mejor está aún por llegar. El pasado queda tan lejos como bajo para la estatura de nuestra relación.

Y sí, lo fácil para cualquiera es ver un escudo tatuado en mi pecho cuando yazgo sin camiseta siendo plebeyo de tu sonrisa innata, pero tú, que aprenderás a ver más allá de mi piel, te sentirás encerrada en un laberinto de espejo cuando sólo te veas a ti proyectada por mi nostalgia.

Hará de banda sonora el retumbar de nuestros besos para arrepentimientos ajenos, es tarde ya, cada mirada que te desea ahuyenta más a fantasmas pasados y cada "te quiero" solidifica los cimientos de un futuro empeñado en desgarrar al tiempo.

Lo siento, pero a este diario le di comienzo para hablar de desamores pues para hacerlo de amor me quedo sin letras, sin ideas.

1 comentario:

érrima dijo...

Genial Dani...me encanta saber que estás tan bien! Un escrito que me hace sentir envidia, una vez más. Muchos besos érrimo, a ver si hablamos pronto!

Publicar un comentario