17 de enero de 2010

Ni supe ni sé querer

Acabo de descubrirme un domingo más desafiando al futuro por instinto, por vicio, rutina pura y dura.

Perdí mis mejores frases entre la sombra de tu pelo, me he visto forzado a sonreír sufriendo mientras me sorprendo ante el espejo una mañana más, una tarde ante el papel u otra noche ante la soledad que cada día considero más imprescindible.

No hay nada que haga frente a este torbellino plagado de indiferencia excepto la tuya. Una mañana de lluvia en compañía de una brújula y el barro es más plena que cualquier gesto o mueca de cariño de cualquiera de los que habitáis fuera del círculo.

Lo que más me aterra de esta situación es que ya no me preocupa esta dejadez crónica donde tengo todo lo que necesito mirando antiguas fotos en una taquilla donde faltas tú.
No sé dar más explicaciones, no me preguntes el porqué, sólo sé el desde cuándo y que ni supe ni sé querer...

1 comentario:

érrima dijo...

...Hacía mucho que no escribías nada nuevo, y me encanta volver a leerte (ya lo sabes). Un beso bien fuerte y mucho ánimo para esos días de soledad. Abrazos

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