Me enfundé la corbata pensando en el banquete mientras vi pasar ante mí aquel cometa. Fue un instante corto pero intenso, precioso. Desapareció y aún hoy miro cada noche desde la ventana para ver si vuelve, pero no lo hace.
Está diluviando a cámara lenta y continúo clamándole al cielo por su regreso, suenan pianos de fondo cuando el chocar de las gotas contra el suelo acelera mis pulsaciones, mi nostalgia, mis ganas de ver su luz, mis letras...
Se han fundido las miradas y los deseos, su ambición con mi genio, el eco de su boca al retumbar por mi cuello, mis caricias con nuestras riñas y sigo sin poder disculparme por ser como soy.
Ayúdame y te habré ayudado...
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