El sonido del cerrar de las puertas me ha despertazo del trance haciéndome consciente de que nos ponemos rumbo a ti.
Han corrido los días con desidia, como suelen hacerlo normalmente desde hace no mucho, donde sólo pequeños atisbos del verde del uniforme te dejan fuera de mí por unos instantes.
Ya no persigo aviones, ahora los días se inundan en tus tormentas de colores mientras descubro que las claves son amor y cultura como bien dibujó frente al muro de nuestros ojos aquel artista.
Sonrío y me estreso a la vez, la única diferencia con el pasado es que ya no pierdo pues únicamente me acuerdo de ganar, siendo la prueba más certera de ello cuando abra los ojos esta madrugada y te vea anidada en mi colchón.
Oye, que llega tu marinero, posa para la foto.
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