20 de abril de 2010

Si supiera llorar...

Es difícil imaginar dónde puedes estar, qué es de ti o a qué dedicas tu tiempo entre la urbe.

He vuelto a tapar tu hueco en mi cama con la almohada, a diferencia de tiempos pasados me encuentro cómodo cuando despierto en mitad de la noche, cuando veo que en mi calendario no está marcada aquella fecha como día importante, cuando mi inconsciencia me vence viéndote aperecer y me siento incapaz de escribir sacando lo mejor de mí.

Al despertar, he preparado el desayuno ideal para ser devorado por la caducidad y me he quedado solo en el sofá víctima de mi deseo pensando que el amor es algo demasiado grande como para vivirlo en la mediocridad. Mientras, tú danzas perdida, preciosa como la ciudad un día de lluvia que me rinde homenaje y yo vuelvo a escupir mi enfado tras recordar nuestra complicidad.

Si supiera llorar y sacar todo lo que llevo dentro...

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