16 de marzo de 2010

Necesidades

Te vi por mi prosa barata
mientras echaba de menos
hundirme en esa resaca
tan dulce de tu veneno.

Hoy, tus besos sosiego
durante el brillo lunar
y caigo sobre tu cuello
a la hora de despertar.

Deteriorándome cada día
confío en tu prudencia,
y me refugio tras la poesía
que delata mis carencias.

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