2 de abril de 2009

Perdido (I)

Divago perdido.
Puedo mirar fijamente cómo se llena ese inmenso río bajo la lluvia, puedo sentirme libre sintiendo cómo rompen en mí las gotas, cómo me pierdo entre la inconsciencia, pero no tardo en volver a la realidad.

Es hora de fijar la mirada en el reloj de arena, ésta se muestra como la decepción constante que siento. Lentamente se va apoderando de su alrededor, pero lo hace sin descanso y cuando parece que no queda más, llegas, le das la vuelta y le vuelves a dar vida a este proceso enfermizo.

Corren tiempos de transición, o eso digo, la verdad es que ni yo mismo me entiendo a veces, por suerte, mi identidad sigue intacta aunque sea debajo de mi nuevo yo, intento parecer uno más, pero no se me da bien.
Debo admitir que a ratos ni me entero, no gozo, pero tampoco sufro.
En el fondo, sigo esperando tanto de la gente, sigo fijándome tanto en sus gestos, esperando con tal deseo esa gran llegada que me siento perdido entre tantas contradicciones.

Mientras, en la era de las máquinas, mi mundo sigue en jaque por tu mirada.

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