26 de abril de 2009

Una noche más, un día menos...

Mírale, intentando forzar otra apariencia.

Lleva gafas de sol en ausencia de éste y una barba que sólo quedó en una intentona más por su parte, con la cual no se siente seguro, sabe que ése no es su rol en esta vida.

Yo, con mis gafas más clásicas y la barba más descuidada del mundo, sigo viendo pasar la inspiración por delante de mí. Solamente a ratos le hago caso, mis ideas se enredan entre tanto tribal y la desesperación, fruto del aburrimiento me consume por momentos. Me cansa la gente, y a días, la vida con esta vil monotonía. Es triste que a mis veinticinco años, de mi actualidad, sólo muestre interés por esas clases de matemáticas que tengo más que pasadas.

Ni busco, ni encuentro ni hago nada por lograrlo, la verdad. Me cuesta muchísimo encontrar gente interesante con la que compartir lo más mínimo, por no hablar de algo más. La gente es feliz en pareja, otros "triunfando" cada fin de semana, sin darse cuenta de que lo realmente imprescindible no es ligarse a una tía buena, sino a una buena tía.

Y la verdad, no es que me considere un genio pues nunca supe cumplir los deseos de nadie, pero a veces me asquea el ser un narcisista de cuidado. En fin, sólo ha sido una tarde más...

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