Encuentro mi mirada fija en miradas perdidas.
Éstas no tardan en sacar de dentro lo que yo quiero fuera, sabiendo que te perdí, sin que sepas lo que te estás perdiendo.
Cesó la lluvia, pero no por mi interior, el cual se debate entre chubascos y tempestades, el temporal no perdona, el alcohol tampoco.
El dolor de cabeza me empujó a una eterna siesta de la cual despierto ahora, falto de todo y sobrado de tu ausencia, pero debo recuperarme entre canciones nostálgicas y bostezos haciendo como si no hubiera pasado nada, pero pasó, pasa a diario.
Me siento tan inútil como cuando me disfrazo de persona y salgo a la calle, torpe, porque no sé cómo decirte que quiero ver el mundo a través del verde de tus ojos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario