25 de abril de 2009

Simples palabras

Mentiría si dijera que poco a poco voy acostumbrándome a esto. No sé lo que quiero, ni lo que siento.
Sólo sé lo que quise y lo que sentí.


Sigo teniendo esa ansiedad que se apodera de mí cuando el tiempo corre demasiado rápido y no me espera, las horas me hacen las largas y yo vuelvo a echar la mirada atrás y sólo quiero regresar, pero no puedo. Me da igual que haya más de seis mil millones de personas en el mundo, no tengo tiempo para encontrar lo que busco, ni para buscar lo que encontré en ti.

Me siguen recorriendo esos intensos escalofríos cuando me paro a añorarte y esos sudores fríos cuando te imagino, cuando pienso en cómo se puede pasar de estar en un pedestal a la mediocridad en un abrir y cerrar de ojos.

Tengo claro que la repetición solamente desafía a la ley de probabilidad, pero también tengo claro que los números no solucionarán todos mis problemas, por mucho que me gusten unos y deteste otros.


Hoy lo único que tengo claro es que no quiero volver a mis ganas imaginándote vestida de blanco.

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