30 de abril de 2009

Abril...

Decimocuarta vez que me pongo frente al bloc de notas a escribir en este mes y es que ya se sabe, en abril, melancolía mil.

Partí, rumbo a ninguna parte, dirección al misoginismo que raya frontera con el antisocialismo que cada día siento más cercano. Por el camino, dejé atrás el cartel de la felicidad, el cual no indicaba en kilómetros, sino en meses.

Me exilié en la periferia, sin compañía, últimamente me estoy acostumbrando a la soledad. Soledad que en este caso es compartida con un pequeño grupo de murciélagos recién despertados de su sueño diurno y tenues luces que completan el fondo de un cuadro gris.

Puedo vislumbrar alguna estrella a lo lejos, aunque sin prestarle más atención de la que merece pues me pongo a pensar en los días en los que repasaba la constelación de tus lunares. De poco me sirve el exilio si me acompañas a cada sitio que voy.

Por un instante, rocé con la punta de los dedos el ascetismo, pero al final, termino asumiendo mi papel, dándome cuenta de que por cada día que te amé, te estoy odiando tres, cariñosamente, claro. Sabiendo que el resultado de las cuatro letras de la palabra amor, sólo puede darse juntando las letras de "tú" y "yo".

29 de abril de 2009

Corazones podridos

De nuevo, alzo la mirada
encontrándome perdido
si el eco de tu llamada
vuelve a emanar sonido.

Caducaron hace tiempo
corazones de Cupido,
unos de sentimiento
y otros de tanto despido.

26 de abril de 2009

Una noche más, un día menos...

Mírale, intentando forzar otra apariencia.

Lleva gafas de sol en ausencia de éste y una barba que sólo quedó en una intentona más por su parte, con la cual no se siente seguro, sabe que ése no es su rol en esta vida.

Yo, con mis gafas más clásicas y la barba más descuidada del mundo, sigo viendo pasar la inspiración por delante de mí. Solamente a ratos le hago caso, mis ideas se enredan entre tanto tribal y la desesperación, fruto del aburrimiento me consume por momentos. Me cansa la gente, y a días, la vida con esta vil monotonía. Es triste que a mis veinticinco años, de mi actualidad, sólo muestre interés por esas clases de matemáticas que tengo más que pasadas.

Ni busco, ni encuentro ni hago nada por lograrlo, la verdad. Me cuesta muchísimo encontrar gente interesante con la que compartir lo más mínimo, por no hablar de algo más. La gente es feliz en pareja, otros "triunfando" cada fin de semana, sin darse cuenta de que lo realmente imprescindible no es ligarse a una tía buena, sino a una buena tía.

Y la verdad, no es que me considere un genio pues nunca supe cumplir los deseos de nadie, pero a veces me asquea el ser un narcisista de cuidado. En fin, sólo ha sido una tarde más...

25 de abril de 2009

Simples palabras

Mentiría si dijera que poco a poco voy acostumbrándome a esto. No sé lo que quiero, ni lo que siento.
Sólo sé lo que quise y lo que sentí.


Sigo teniendo esa ansiedad que se apodera de mí cuando el tiempo corre demasiado rápido y no me espera, las horas me hacen las largas y yo vuelvo a echar la mirada atrás y sólo quiero regresar, pero no puedo. Me da igual que haya más de seis mil millones de personas en el mundo, no tengo tiempo para encontrar lo que busco, ni para buscar lo que encontré en ti.

Me siguen recorriendo esos intensos escalofríos cuando me paro a añorarte y esos sudores fríos cuando te imagino, cuando pienso en cómo se puede pasar de estar en un pedestal a la mediocridad en un abrir y cerrar de ojos.

Tengo claro que la repetición solamente desafía a la ley de probabilidad, pero también tengo claro que los números no solucionarán todos mis problemas, por mucho que me gusten unos y deteste otros.


Hoy lo único que tengo claro es que no quiero volver a mis ganas imaginándote vestida de blanco.

23 de abril de 2009

The love team

Se les acusa de ser el sexo fuerte,
el sexo firme.


Siguen vidas paralelas, pero ellos,
ni se conocen.

Todos siguen con el ancla en el pasado, ancla la cual dejó caer esa mujer, o esa otra, unos cumplen días, otros meses, otros años, pero siguen con sus vidas de inocentones resentidos.

Piensan en ellas a diario, unos desde que se levantan de la cama e intentan no pisar el orgullo, el cual hace tiempo que yace por el suelo, otros, simplemente en fechas marcadas. Cada uno lo lleva como puede.

Unos dicen que quieren verlas, otros no, algunos abrazarlas y otros simplemente recriminarles o hacerles entrar en razón, pero, por todos es sabido que darían todo lo que estuviese en sus manos por volver a pasar un rato con ellas, por volver a dibujarles corazones con sus dedos mientras recorren sus cuerpos, por intentar hacerlas feliz.

Probablemente las amarán desde la lejanía más de lo que pueda hacerlo cualquier encefalograma plano con el que festeen, ellas lo saben y ésa será siempre su mayor desdicha.

A mí me quedó marcada una frase que escuché un día y dudo que pueda olvidar algún día:
"Le tengo mucho cariño, pero no la quiero volver a ver"

Sí, serán el sexo fuerte, de sentimientos.

(Dedicado a cualquiera que se sienta identificado con estas líneas)

18 de abril de 2009

Un día más

Ha sido un día más, sin duda.

De repente me volví a ver solo, incomprendido, arropado por el frío de la noche siguiendo ese viejo tranvía con la mirada. Esperando más llamadas de las que hubieron, aún a sabiendas de que no iba a ser así, deseando que terminara esa farsa.

Me congratula ver esos exquisitos detalles por las manzanas de la gran ciudad, puede que sólo quiera utilizarla, quizá la ame, de eso algún día se dará cuenta ella, o él...

Da igual lo que pase por delante de mí en cualquier momento de mi día a día, yo no estoy ahí y por lo tanto, no puedo prestarle atención, quién sabe lo que me estoy perdiendo...

Después de otro aburrido día, llega el momento de meterme en la cama junto a este vodka con limón que llevo por compañero, me siento raro, demasiado, tanto como el desierto del Sáhara aquel 18 de febrero de 1979, cuando fue cubierto por la nieve.

Calor y nieve, amor y pena. Tan lejos pero tan cerca...

17 de abril de 2009

Palabras para ella

Me das pena, siempre lo pensé y nunca te lo dije.

Siempre aprovechándote de mí y de las personas de tu alrededor, sin hacer que cese esa frialdad con la que nos tratas a todos y esa ingratitud que te caracteriza.
Apreciada por algunos, odiada por muchos otros.


Menos mal que me di cuenta a tiempo e intento juntarme lo menos posible contigo, que cada día me intereso menos por ti, por eso te dije que no me llamaras, porque te veo podrida, sin solución ya, al menos a corto plazo.

Por supuesto, no todos los que forman parte de ti, son como tú, tengo a mi reducido pero querido grupo de exclusiones, las cuales me hacen soportar esta amarga convivencia contigo.

A esa gente que a diferencia de ti, se da cuenta de lo que realmente importa, sigue viendo los valores como tal y se muestra reacia a renunciar a sus principios e ideales, no como tú, que no sabes ni lo que es eso.

Sé que para ti sólo soy un producto del ochenta y cuatro con un código de barras en blanco, pero tú no eres mucho más, sociedad.

(Un cuarto de siglo a tu vera y sigo sin acostumbrarme a ti)

15 de abril de 2009

Amores platónicos

Casi te cojo la mano para impedir tu retirada, sinceramente, me costó improvisar palabras en el orden perfecto para llamar tu atención, para que nuestra charla no quedara en eso, en una conversación cordial más.

No sé el porqué, pero estábamos cerca del mar, o al menos del agua. Quizá en un viejo pantano donde el día lo inunda en balas y soldados en el mundo de mis videojuegos. Sí, la casa estaba en el mismo sitio donde siempre, aunque situada en un país donde no se habla nuestro idioma y tú, acudes fiel a nuestra cita cada cierto tiempo, las cuales se acaban siempre con el sol de la mañana.

Me confunde verte, pero me alegro, a ratos volvemos a sonreír como años atrás, eso sí, yo siempre te miro de distinta manera. No sé si porque desde pequeño fui advertido de cómo sería en esto del amor o simplemente porque eres la persona a la que más le escribí, que no mejor, a pesar de que sea difícil de creer.

Me sigue deslumbrando tu pelo, quizá tu sonrisa y no sé porqué, pero siempre siento cómo arde a fuego lento un trocito de mi corazón cuando te veo, es extraño, lo sé. Puede que ésta sea la chispa que hace prender nuestros ojos cuando estos son mirados por los amores platónicos.

12 de abril de 2009

Reencuentro

- ¡Te has equivocado de hombre!
Es una elección, muy, muy mala.
¿En qué estabas pensando?
¿Ese tipo? ¿Estás de coña?
¿No has aprendido nada en los últimos años?
¡Te vas a arrepentir y lo sabes, te vas a arrepentir y ahora ya no puedes hacer nada porque es demasiado tarde.
Lo único que puedes hacer es subir ahí e iniciar una vida cutre y decepcionante que no será ni la mitad de feliz como la que habrías tenido conmigo, adiós.

- Espera

- Mira, no estoy aquí para recuperarte, estoy aquí porque necesito saber que tú sabes que has cometido el mayor error de tu vida.

- Lo sé

- Bien

(Cómo conocí a vuestra madre 4x06)

Otra partida de cartas


Como cada día catorce, acudo raudo y puntual a nuestra cita, a nuestra partida de cartas.

No me has llamado, no hemos quedado, ni siquiera das señales de vida, pero esto se ha convertido ya en una dura y cruda costumbre.

Llegué el primero, como todos los meses, aunque es sabido por todos que la partida no comenzará hasta que no estemos ambas parejas, hasta que no estemos los cuatro.

Poco a poco se han ido poblando esos desgastados taburetes, yo ya llevo un rato barajando y casi por inercia, empiezo a repartir las cartas bajo la fiel mirada de la tristeza que yace inmóvil en una vieja mecedora

Como era de esperar, a la nostalgia volvieron a salirle los dos comodines y el as de corazones; a la soledad, el rey de los mismos y la reina de picas acompañados de otra carta cualquiera que tiene menos valor del que empiezan a tener estas citas.

Yo levanto mi primera carta y una vez más, veo la sonriente cara del bufón,. Creí haberla quitado al barajar, pero cuando alzo la mirada para decírtelo, tus cartas siguen intactas en la mesa.

Tú no estás, no tengo pareja y vuelvo a perder otra partida...

8 de abril de 2009

¿Recuerdas? Recuerda...

¿Recuerdas cuando nos mirábamos bajo aquel tenue sol, cuando nos besábamos bajo la lluvia, cuando te abrazaba en compañía de la luna y nos amábamos bajo las estrellas?
No he dejado de pensar en ello ni un solo día.

¿Recuerdas cómo se derretían ante antes nosotros las ciudades y cómo nos envidiaba la gente?
Yo nunca lo olvidé, porque no he vuelto a ver a nadie quererse como nosotros.

¿Recuerdas tantos escritos, tantas letras usadas para intentar describir tan grande amor?
Siempre me fue imposible, ¿sabes?

¿Recuerdas todas las promesas que siguen vigentes?
Todo tiene su hueco en el calendario.

Sumérgete en mi escritura y ven, que yo te enseñaré a querer para que recuerdes que este amor no es cosa de uno, pero tampoco de tres.

4 de abril de 2009

Perdido (III)

Encuentro mi mirada fija en miradas perdidas.
Éstas no tardan en sacar de dentro lo que yo quiero fuera, sabiendo que te perdí, sin que sepas lo que te estás perdiendo.

Cesó la lluvia, pero no por mi interior, el cual se debate entre chubascos y tempestades, el temporal no perdona, el alcohol tampoco.

El dolor de cabeza me empujó a una eterna siesta de la cual despierto ahora, falto de todo y sobrado de tu ausencia, pero debo recuperarme entre canciones nostálgicas y bostezos haciendo como si no hubiera pasado nada, pero pasó, pasa a diario.

Me siento tan inútil como cuando me disfrazo de persona y salgo a la calle, torpe, porque no sé cómo decirte que quiero ver el mundo a través del verde de tus ojos...

3 de abril de 2009

Perdido (II)

Sigue lloviendo, sigo perdido.
La lluvia sigue sin respetar al día, bueno, más bien a la tarde. Ha vuelto a apoderarse del cielo cuando caía la noche.
Y ahí estoy yo, inmóvil, con apenas abrigo, acción que hará aumentar este catarro, pero no me importa.
Mi visión es clara, todo verde, alzo la mirada y entre el oscuro cielo veo caer la multitud de gotas que nos empapan a todos y hacen salir a los caracoles.

La sensación es agradable, me siento mojado, pero libre. Es como si el agua se encargara de depurarme, de limpiarme más por dentro que por fuera. La tormenta se lleva mis tormentos, qué deliciosa paradoja.

No pienso y me siento bien, creo que por un rato ni siento. Dejo de ser uno más, mi alma está en paz y a mí me encanta esa soledad bajo los palos y los focos.
Me siento más vivo y menos persona que nunca en mis momentos ausentes de compañía, en los que ni emano, ni percibo vocablos.

Y así os lo narro, porque ya sabéis, sentimientos hablan cuando calla el intelecto.

2 de abril de 2009

Perdido (I)

Divago perdido.
Puedo mirar fijamente cómo se llena ese inmenso río bajo la lluvia, puedo sentirme libre sintiendo cómo rompen en mí las gotas, cómo me pierdo entre la inconsciencia, pero no tardo en volver a la realidad.

Es hora de fijar la mirada en el reloj de arena, ésta se muestra como la decepción constante que siento. Lentamente se va apoderando de su alrededor, pero lo hace sin descanso y cuando parece que no queda más, llegas, le das la vuelta y le vuelves a dar vida a este proceso enfermizo.

Corren tiempos de transición, o eso digo, la verdad es que ni yo mismo me entiendo a veces, por suerte, mi identidad sigue intacta aunque sea debajo de mi nuevo yo, intento parecer uno más, pero no se me da bien.
Debo admitir que a ratos ni me entero, no gozo, pero tampoco sufro.
En el fondo, sigo esperando tanto de la gente, sigo fijándome tanto en sus gestos, esperando con tal deseo esa gran llegada que me siento perdido entre tantas contradicciones.

Mientras, en la era de las máquinas, mi mundo sigue en jaque por tu mirada.