El enrojecimiento de mi miembro viril y la falta de sueño me hacen pensar de buena mañana.
Como el hecho de que mis dedos huelan a tu sexo, no es que me importe, pero me resulta curioso cuando tengo los sentimientos muertos. Nunca fui de esos.
Llueve sin parar, aún así, salgo a la calle a hacer unos recados. Bajo mi ropa oculto mi pijama pero es algo que ningún viandante sabe.
Anduve charlando un rato con esa parte de la familia a la que aprecio poco pero estoy en la obligación de estar en contacto con ellos. Para no desentonar, empezaron a aburrirme con sus historias, bueno, más bien, historias sobre él, que desde hace mucho tiempo me importa menos que los interrogantes que dejo por huellas tras cada pisada.
Por un momento, llego incluso a sentirme bien en su compañía y me sumerjo en una conversación pero de repente, despierto y huyo de ahí con una excusa barata y la más falsa de mis sonrisas.
Camino medio empapado pues la lluvia no cesa, la verdad es que me encantan estos días tristes y nublados. Me siento identificado con ellos aunque hace mucho que no llueve en mí...
Prosigo mi camino y con mis compras.
Por segunda vez en una semana vuelven a cobrarme de menos en la tienda en la que, tiempo atrás, salí a gritos y dejando a deber una pequeña cantidad de dinero.
Sé que me reconocen aunque me traten como si no.
Demasiadas contradicciones para una simple mañana que me hace dudar de quién soy.
Yo no lo sé, pero ellos tampoco.
2 comentarios:
Varitas de merluza Pescanova. Sólo para grumetérrimos. :D
Cuñi follador y recolector de honguitos. 2 en 1
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