23 de febrero de 2009

Olía a ti

Aparentemente era un día normal como otro cualquiera, sin sobresaltos. Nada que se alejase demasiado de la monotonía exceptuando el hecho de que tras mucho tiempo intento gustar. Ya sabes que cuando me empeño en algo es bastante difícil que salga de mi cabeza sin haberlo conseguido.

Visita al peluquero un día antes y cuchilla de afeitar en mano, meses después. Si le dijera al gentío que con una cuchilla puedo pasar meses o que con un pack de cuatro pasé todo el tiempo que estuve sin saber de ti, se sorprenderían.

Finalmente me afeité, rasgué mi cara, como siempre. Había olvidado lo rutinario que podía llegar a ser ese momento con un poco de espuma por los rincones de mi cara y toda ella manchada de sangre frente al espejo.

Un poco de after shave, una cepillada de dientes minuciosa, un poco de esa gomina que sólo usaba cuando quedaba contigo, una dosis de desodorante acompañada de un poco de colonia y esa fusión de olores, de sabores, me hizo caer en la nostalgia.
Olía a ti, pero a mí; la besé a ella, pero a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario