Es impresionante el poder que pueden tener unas pocas letras si siguen un orden determinado.
¿Cómo puede decir tanto un simple vocablo?
Sigue pasando el tiempo, sigue la rehabilitación de los malos momentos, cambiaron los tiempos, las tardes y noches de penuria han ido siendo sustituidas por días de sonrisas y miradas cómplices.
No hay ni las más mínima sospecha de que un servidor progresa poco a poco, de que los domingos ya no son lo que eran y de que sigue enterrado el pasado con la pala del presente. Otro paso más el de ayer, no cabe duda alguna, fue.
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