Llegó lo impensable y víctima de un irreal presente abrí este lugar para decirle al mundo lo que nunca me atreveré a decirle a ella. Bajo vuestra mirada sonreí, pero también fijé caras de pena. Hoy, de nuevo por aquí, llego al medio centenar de escritos.
Uno empieza a ser cada día más realista y ni la magia de los sueños logran despertarle de este San Valentín de muerte vitalicio.
Rompí pantalones como relaciones sin dejar de pensar en lo que un día fue, en cada segundo que olía a ti o en cada instante en el que apareciste saltando las vallas de mi corazón.
Señoras y señores, no sé quién soy, ni para quién escribo, solamente puedo acertar a decir que tengo el cajón de abajo plagado de cartas nocturnas, acumulando otro fallo más cada minuto que vago entre ellos, ya que continúo siguiendo sus mismos pasos, pero distintos caminos son los que nos separan.
Y aquí me veo una madrugada más, reciclando recuerdos.
Me dejaste perdido, sin salida, a mí, a quien se niega a romper cada promesa que un día citó, ¿recuerdas? Recuerda, porque nunca hay nada fijo, siempre queda un as en la manga, otra partida de cartas o un simple reencuentro con la felicidad que mira de reojo a los amores platónicos que nunca fuimos capaces de degustar.
Unas sentidas palabras para ella o él, un día más para querer.
Así es, sólo soy un integrante más de "The love team", alguien que a veces plasma simples palabras y otras es devorado por el reloj, por su escritura, y cuando la luna se apodera del cielo, solamente ve una noche más, un día menos en este regodeo de corazones podridos apropiados de un inmenso y lluvioso abril.
Cada mañana te veo pronto en mi crisis sentimental, desafiando al presente y al futuro pero nunca a mi añorado pasado.
Me siento un melancólico que se ahoga entre las olas de tristeza y que la única salida a la felicidad la ve en la invención de la máquina del tiempo, y eso con veinticinco años, no es un gran logro.
Despiértame de esta rutinaria vanidad, de estas partidas de domingo en las que siempre pierdo mi lucha contra la resaca y disfruta de mis letras, porque hoy seré yo mismo y seguiré por el camino que por momentos, sólo vio salida en la importancia de tus gestos o tu compañía y ahora se ha convertido en un laberinto de tristeza.
Seré un insensato, pero sigo pensando que mi sexto sentido eres tú, y este diario no es más que mi pequeño y cutre homenaje a sentimientos e ideas perdidas que rondan mi cabeza cuando vuelve tu imagen a mí. Anoche pensé en llamarte y decirte todas estas cosas, repetirme hasta la saciedad, pero es que no sé cuál será tu declaración de principios a día de hoy, la mía es ésta, cincuenta maneras distintas de decírtelo.
Uno empieza a ser cada día más realista y ni la magia de los sueños logran despertarle de este San Valentín de muerte vitalicio.
Rompí pantalones como relaciones sin dejar de pensar en lo que un día fue, en cada segundo que olía a ti o en cada instante en el que apareciste saltando las vallas de mi corazón.
Señoras y señores, no sé quién soy, ni para quién escribo, solamente puedo acertar a decir que tengo el cajón de abajo plagado de cartas nocturnas, acumulando otro fallo más cada minuto que vago entre ellos, ya que continúo siguiendo sus mismos pasos, pero distintos caminos son los que nos separan.
Y aquí me veo una madrugada más, reciclando recuerdos.
Me dejaste perdido, sin salida, a mí, a quien se niega a romper cada promesa que un día citó, ¿recuerdas? Recuerda, porque nunca hay nada fijo, siempre queda un as en la manga, otra partida de cartas o un simple reencuentro con la felicidad que mira de reojo a los amores platónicos que nunca fuimos capaces de degustar.
Unas sentidas palabras para ella o él, un día más para querer.
Así es, sólo soy un integrante más de "The love team", alguien que a veces plasma simples palabras y otras es devorado por el reloj, por su escritura, y cuando la luna se apodera del cielo, solamente ve una noche más, un día menos en este regodeo de corazones podridos apropiados de un inmenso y lluvioso abril.
Cada mañana te veo pronto en mi crisis sentimental, desafiando al presente y al futuro pero nunca a mi añorado pasado.
Me siento un melancólico que se ahoga entre las olas de tristeza y que la única salida a la felicidad la ve en la invención de la máquina del tiempo, y eso con veinticinco años, no es un gran logro.
Despiértame de esta rutinaria vanidad, de estas partidas de domingo en las que siempre pierdo mi lucha contra la resaca y disfruta de mis letras, porque hoy seré yo mismo y seguiré por el camino que por momentos, sólo vio salida en la importancia de tus gestos o tu compañía y ahora se ha convertido en un laberinto de tristeza.
Seré un insensato, pero sigo pensando que mi sexto sentido eres tú, y este diario no es más que mi pequeño y cutre homenaje a sentimientos e ideas perdidas que rondan mi cabeza cuando vuelve tu imagen a mí. Anoche pensé en llamarte y decirte todas estas cosas, repetirme hasta la saciedad, pero es que no sé cuál será tu declaración de principios a día de hoy, la mía es ésta, cincuenta maneras distintas de decírtelo.
2 comentarios:
Y una vez más...me sorprendes con un nuevo escrito . 50 escritos, 50 estados de ánimo y 50 momentos de deleite para mí. Espero que no dejes de escribir estos blogs que tanto me eganchan y que hasta incluso me hacen llorar, pues me siento más que identificada en muchos de ellos. Y por supuesto, seguiré dándote guerra con mis faltas de ortografía que tanto te gusta corregir, para que no te olvides de mí!! jaja En fin...una vez más...increíble.
Mucho más que deberte un comentario,necesito brindártelo,porque estas 50 maneras de decírselo son las 50 maneras que todos nosotros tenemos para dedeclararnos a la vida y al desamor.Magnífica constelación de palabras que dibuja tu alma desnuda como sólo tú sabes hacerlo.Enhorabuena y gracias por plasmarme estas 50 maneras distintas de leerte.
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