1 de junio de 2009

El camino

Breves son los recuerdos que puedo vislumbrar cuando echo la mirada atrás e intento palpar los momentos de inicio del camino.

Como cualquier otro, no fue fácil ni corto el trayecto, plagado de disgustos y alegrías, de sonrisas y lágrimas, de llantos y carcajadas, siempre rodeado de amigos y enemigos, los cuales algunos fueron relegados al olvido.

Intenté sortear cada bache con la mayor destreza y haceros sonreír cuando pude, aunque no anduviera por terreno llano en esos instantes. Cogí pequeños desvíos para pediros que me acompañarais en este largo viaje, algunos ni lo dudasteis, otros preferisteis coger el vuestro, el cual estaba en dirección contraria al mío, aunque al final, la meta sea la misma para todos.

Sería hipócrita decir que no me acuerdo de vosotros o que no os echo de menos a los que dejasteis vuestra marca. A los que más me habéis aportado y habéis conseguido forjar a este agradecido servidor.
Sobre todo cuando paso tras paso, veo pozos en los que caer si me descuido, si no me tuviérais sujeto con vuestra gruesa cuerda que sé que no me permitirá caer.

Juntos, echamos constantes pulsos a la vida, esquivamos trampas, decepciones e incluso mujeres. Cuando perdí vuestra pista, me senté a expensas de volver a ver vuestra sombra, pero sólo pude ver pasar mis mejores momentos por delante de mí, sin ni siquiera hacer ademán de cogerlos y continuar mi camino solo, fue mi mayor condena.


Poco a poco conseguí recuperar la cordura e incluso el brillo de mis ojos cuando en mi avance, veo que me esperan vuestros regalos expresados en sonrisas, miradas o abrazos.

Hoy, me doy cuenta de que todavía nos queda mucho por recorrer, pero yo ya estoy con la mochila en la espalda, esperando seguir, cogido de vuestras manos.

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