15 de junio de 2009

Vuelve

No corrían mis mejores tiempos, quizá menos malos que ahora, pero nunca se sabe, cada día se cambia el menú y hay un nuevo plato que degustar.
- ¡Camarero, las adversidades de una en una por favor!

Cerveza en mano y alma en pena te miro a los ojos y no te veo, no veo a quien me animó a aventurarme en estas bohemias escrituras, quien puso sus puntos de sutura a mi gran herida con aquel escrito para dejarlo todo en una simple cicatriz. Cicatriz que hoy reluce bajo la luz de la luna, bajo las nubes que hoy se pierden en la distancia.

Era sabido por todos que el camino sería difícil, nadie avisó acerca del lodo, pero cuando se apodera de una altura considerable, sólo queda seguir remando en la inmensidad de los días.
Sí, parece que cada minuto uno se hunde más, pero realmente, queda un tramo menos para salir de allí.


No puedo aconsejar porque jamás fui capaz de afrontar, huí como cual cobarde por miedo a tener que agachar un rostro manchado en lágrimas, pero si algo tengo claro, es que necesitamos tus letras para saber que sigue existiendo esa afinidad entre almas, que no sólo nos alimentamos de buenos momentos, en los malos, también compartimos plato.

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