Vuelvo a escribir y no logras entender qué demonios haces aquí, mientras el mundo entero está en celo, yo sigo pensando en ti.
Túmbate a mi lado y vuelve a bostezar, cúlminame con esa mirada que sabes que me obligará a fregar.
Ocúltame tus ojos mientras estén envueltos en lágrimas, pero tócame, y sigue pasándome páginas.
Pon la cara inocente que me llevó a la perdición, bésame con esos labios que no sabían decir adiós.
Ilumíname con el verde que te caracteriza, vuelve a eclipsar mi mundo esbozando tu sonrisa.
Fija esa cara triste que no se quiere depedir, siénteme y tómame cual elixir.
Siéntate en mis rodillas y cabalga a mi corazón, fóllame o si prefieres, hazme el amor.
Enfádate conmigo y pídeme que te escriba, muérdeme, y deja correr tu saliva.
Llámame con amor de cualquiera de las maneras, ven, y cumple conmigo esta condena.
Si no puedo enamorarme de tu mirada o tu sonrisa nunca podré enamorarme de ti, y si no logro olvidar sus gestos, nunca podré enamorarme de los tuyos.
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