15 de mayo de 2009

Entre las olas


No sé si fue el destino o fuiste tú quien me trajo hasta aquí, no sé qué es lo que hago en alta mar, en medio de ningún lugar, rodeado por la oscuridad desmenuzando la madrugada entre charcos escuchando romper las olas.

No sé cómo he podido llegar a este barco, bohemio donde los haya.
Sé lo que me condujo, pero corrían otros tiempos.
Ahora, la mejor de mis sonrisas se dibuja en blanco y negro y mis sentimientos son un arco iris en distintos tonos de gris.


No sé porqué seguimos abriéndonos rumbo entre esta agua salada si tú no estabas ahí para despedirme como cual marinero.
¡Joder, así esto carece de sentido!


Empiezo a estar algo mareado, con los pantalones empapados y las manos manchadas de tinta, pero no me importa, necesito exteriorizar, intentar hacerme entender entre los pocos que me comprenden y se sienten como yo identificándose con cada línea. Esos que al igual que un servidor, se fijan en el más mínimo detalle, pero a temporadas, pasan por al lado de la vida sin levantar siquiera la cabeza, no porque no se atrevan sino porque ahora no les (nos) apetece.

¿Sabes? Me gustaría haber tardado un poco más en acordarme de qué día es hoy, que lo primero que hubiera hecho al subir a este barco no hubiese sido oler tu fragancia, aunque en cuerpos ajenos huele distinto. Me gustaría no estar mojándome solo, que mi única compañía no fueran la soledad y el agua, pero claro, más me gustaría besarte...

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