No logro acostumbrarme.Me resulta raro y complicado pasear por donde paseamos, besar donde te besé, sentarme en aquel león en medio de Barcelona, relajarme donde te relajabas, esquiar por donde esquiaste, subir tus escaleras y mirar hacia tu puerta, siempre cerrada, como si tratase de evitar que escaparan todos nuestros recuerdos de tu habitación o simplemente esperar en aquel aeropuerto.
Ver como yace aquel lugar, intacto.
Años más tarde, parece que nada ha cambiado pero mi vida ha pegado más volantazos desde aquel día de verano que cuando pasamos por Despeñaperros.
Pasarás por él y ni te pararás a pensar, ni recordarás qué fue lo que sucedió allí, yo en cambio sigo siendo un nostálgico.
El problema sigue siendo el de siempre, inevitablemente tiendo a seguir tus pasos, a seguir tu camino incosncientemente y no me atrevo a formar el mío propio, en otra dirección o encima del tuyo. Todo vale, pero así soy.
Sigo haciendo turismo por esta sombría soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario