La tarde de hoy no marcará un alto en la camino.
Ha sido una más, comida tardía, siesta duradera y unas cervezas sumergidas en risas y anécdotas entre dos amigos.
Aunque el propósito de la tarde no fuera exactamente ése, que también.
Vaciaron sus armarios, ahora tienen menos recuerdos (demasiadas miradas desafiantes aguantaron), es probable que cuando los abran a partir de ahora piensen un poco menos y simplemente se dediquen a escoger la ropa adecuada.
No fue tan dramático como pensaban, la verdad, aunque quizá doliera un poquito o se les hiciera rara la situación pero para eso están, para apoyarse y hacerlo entre risas. Es de lo que se trata.
Se reveló el carpesano, el contenedor de "roba amiga" tampoco estaba muy dispuesto a mostrarse pero al final acabaron sucumbiendo, se rinden al presente de esos amantes de la escritura triste y melancólica.
Los recuerdos serán reciclados o aprovechados para lo que convenga, aún así, ellos saben que siguen dentro; que siempre quedará en ellos un pedacito de esa nostalgia, es irremediable.
Siempre quedará alguna letra para esos recuerdos de los que hoy se deshicieron y lo mejor de todo es, que no les importa.
26 de marzo de 2009
25 de marzo de 2009
Mismos pasos pero distintos caminos...
No logro acostumbrarme.Me resulta raro y complicado pasear por donde paseamos, besar donde te besé, sentarme en aquel león en medio de Barcelona, relajarme donde te relajabas, esquiar por donde esquiaste, subir tus escaleras y mirar hacia tu puerta, siempre cerrada, como si tratase de evitar que escaparan todos nuestros recuerdos de tu habitación o simplemente esperar en aquel aeropuerto.
Ver como yace aquel lugar, intacto.
Años más tarde, parece que nada ha cambiado pero mi vida ha pegado más volantazos desde aquel día de verano que cuando pasamos por Despeñaperros.
Pasarás por él y ni te pararás a pensar, ni recordarás qué fue lo que sucedió allí, yo en cambio sigo siendo un nostálgico.
El problema sigue siendo el de siempre, inevitablemente tiendo a seguir tus pasos, a seguir tu camino incosncientemente y no me atrevo a formar el mío propio, en otra dirección o encima del tuyo. Todo vale, pero así soy.
Sigo haciendo turismo por esta sombría soledad.
23 de marzo de 2009
Fail
Tenía el pecho cargado de tanto reír.
Paseaba y reía sin poder evitarlo, cada vez más, sin mirar atrás y de repente me derrumbé sutílmente.
Estaba extasiado, lo pasaba genial, grata compañía y toda una semana de entretenimiento y divertimento basada en las sonrisas con una mezcla de adrenalina, de momentos de esos en los que por segundos no existe nada que no sea una sensación de libertad mental y sangre recorriendo a borbotones por nuestro cuerpo.
Pero sentí un gran vacío, algo que necesitaba sentir dentro de mí, algo que me hiciera ser mi 100%.
Algo que no puede llenar ni la risa, ni la diversión, ni siquiera las grandes experiencias o las drogas.
Algo que sólo podría llenar la sonrisa o la mirada de alguien que a día de hoy ya no existe.
Alguien de la que probablemente sólo queden sus gestos, los cuales me volvieron loco un día tras otro y dudo que pueda borrar de mí.
A veces lo jodido no es pensar que jamás volverá una persona que añoras o añorabas, lo realmente duro es saber que ya no existe, que sólo queda una idealización de la mente y de los recuerdos, y eso, es lo difícil.
Más que nada porque nos empeñaremos una y otra vez en seguir pensando que nada ha cambiado, que todo podría volver a ser igual, que podría retomarse la partida por donde un día se dejó y no somos conscientes de que todo ese atolondramiento mental forma parte de un juego que ya pasó de moda.
Hay que asumir, dejar que fluya la vida aunque tú sigas tan distante y yo encerrado en mi prisión de carne...
Paseaba y reía sin poder evitarlo, cada vez más, sin mirar atrás y de repente me derrumbé sutílmente.
Estaba extasiado, lo pasaba genial, grata compañía y toda una semana de entretenimiento y divertimento basada en las sonrisas con una mezcla de adrenalina, de momentos de esos en los que por segundos no existe nada que no sea una sensación de libertad mental y sangre recorriendo a borbotones por nuestro cuerpo.
Pero sentí un gran vacío, algo que necesitaba sentir dentro de mí, algo que me hiciera ser mi 100%.
Algo que no puede llenar ni la risa, ni la diversión, ni siquiera las grandes experiencias o las drogas.
Algo que sólo podría llenar la sonrisa o la mirada de alguien que a día de hoy ya no existe.
Alguien de la que probablemente sólo queden sus gestos, los cuales me volvieron loco un día tras otro y dudo que pueda borrar de mí.
A veces lo jodido no es pensar que jamás volverá una persona que añoras o añorabas, lo realmente duro es saber que ya no existe, que sólo queda una idealización de la mente y de los recuerdos, y eso, es lo difícil.
Más que nada porque nos empeñaremos una y otra vez en seguir pensando que nada ha cambiado, que todo podría volver a ser igual, que podría retomarse la partida por donde un día se dejó y no somos conscientes de que todo ese atolondramiento mental forma parte de un juego que ya pasó de moda.
Hay que asumir, dejar que fluya la vida aunque tú sigas tan distante y yo encerrado en mi prisión de carne...
9 de marzo de 2009
El cajón de abajo
Titubeé. No sabía si dirigirme a él o no. Es cierto que debía buscar en él a ver si seguía rondando por ahí ese viejo libro que necesito pero me dio reparo.
Más que nada porque siempre estuvo poblado de ti, de tus cosas, de nuestras cosas.
Cierto es también que un buen día lo cogí todo y el correo certificado fue su destino. Aún así, me sigue dando un poco de miedo abrirlo pues siempre quedará algo de ti en él, por mucho que me haya empeñado en limpiarlo.
Hoy quedan viejas fotos de amigos, de casi toda una vida, de postales familiares y algún que otro cable.
Antes rebosaba amor.
Más que nada porque siempre estuvo poblado de ti, de tus cosas, de nuestras cosas.
Cierto es también que un buen día lo cogí todo y el correo certificado fue su destino. Aún así, me sigue dando un poco de miedo abrirlo pues siempre quedará algo de ti en él, por mucho que me haya empeñado en limpiarlo.
Hoy quedan viejas fotos de amigos, de casi toda una vida, de postales familiares y algún que otro cable.
Antes rebosaba amor.
5 de marzo de 2009
Cartas nocturnas
Llegan cartas desde París
mientras en mi cama yazgo,
se te veían venir
cuando pasaste de largo.
Camino hacia el dormir,
dulces sueños o amargos.
Tú aprovecha y sé feliz
que yo lo haré con retardo.
mientras en mi cama yazgo,
se te veían venir
cuando pasaste de largo.
Camino hacia el dormir,
dulces sueños o amargos.
Tú aprovecha y sé feliz
que yo lo haré con retardo.
4 de marzo de 2009
Señoras y señores...
Tengo la inspiración de vacaciones.
O quizá no pero sigo sin saber encontrar ese término medio entre el amor y el odio a la hora de escribir sobre determinados temas; que no a la hora de pensar, ya sabéis, idealización 101%. Y la verdad, no quiero aburrir al personal ni aburrirme a mí porque sé que soy mi más fiel seguidor, leo y releo cada cosa que escribo decenas de veces.
Siempre buscando errores, detalles, nuevas o mejores maneras de expresarme y sobre todo, nuevos temas sobre los que escribir. Hay veces que acabo aturdido, escribiendo y pensando en ella hasta la saciedad.
¡Qué trágica rutina!
¡Malditas mujeres! En una pienso, a otra beso y de repente vuelvo a ver tras mucho tiempo a aquella pequeña espina clavada que quedó en algún lugar de mi cuerpo pero hace como si no me conoce y ahí acaba todo.
Con otras, sueño.
O quizá no pero sigo sin saber encontrar ese término medio entre el amor y el odio a la hora de escribir sobre determinados temas; que no a la hora de pensar, ya sabéis, idealización 101%. Y la verdad, no quiero aburrir al personal ni aburrirme a mí porque sé que soy mi más fiel seguidor, leo y releo cada cosa que escribo decenas de veces.
Siempre buscando errores, detalles, nuevas o mejores maneras de expresarme y sobre todo, nuevos temas sobre los que escribir. Hay veces que acabo aturdido, escribiendo y pensando en ella hasta la saciedad.
¡Qué trágica rutina!
¡Malditas mujeres! En una pienso, a otra beso y de repente vuelvo a ver tras mucho tiempo a aquella pequeña espina clavada que quedó en algún lugar de mi cuerpo pero hace como si no me conoce y ahí acaba todo.
Con otras, sueño.