30 de agosto de 2009

Volverte a ver

Tampoco fue para tanto el volver a cruzarme con tu oscuro rímel, de hecho, es probable que vuelva a hacerlo pronto.

No pensé, me puse firme. Creo que durante meses le tuve más miedo a la incertidumbre que a ti. Mi perseverancia nunca me permitió actuar con la cordura necesaria y hoy por fin me postré ante ti. No me ha costado demasiado, la verdad, o eso creo, porque no sé si me importas menos o realmente soy yo mismo al que descuido, no sé si he dado un paso adelante o dos atrás.

Sé que preguntas por mí de vez en cuando, yo no dejo de hacerlo ni un solo momento en mi interior, pero claro, se supone que lo de hoy es un avance, por lo que no debería ponerme a decirte estas cosas. Jamás he podido negar que no dejo de pensar ni un día en ti desde que me clavaste tu mirada hace ya algunos años, hace mucho que partiste, pero dentro de mí, sigue arrasando con todo la sombra de tu tornado.

Miro aquellas rocas y me resulta inevitable verte soñando entre mis besos, cuando bailábamos sobre la órbita de la luna o cuando me deslizaba por el meridiano de tu cintura. Es imposible decir que me siento pleno sin aquellos planes que aprendí a echar de menos como nadie, pero claro, me estoy olvidando de ti.

Quizá, incluso algún día deje de escribirte estas cartas sin destinatario...

No hay comentarios:

Publicar un comentario