Segundas partes nunca fueron buenas, o eso dicen de las películas, con los viajes no haremos una excepción.
He mirado el teléfono y ver nuestra foto incolora me ha obligado a escribir sabiendo que me voy sin ti, aunque como siempre, volveré para amarte. Podría razonar un manifiesto explicando el porqué de la imposibilidad de ausencia tuya en mí, pero es domingo y sobran las palabras.
Déjame hueco para refugiarme bajo tu cuello cuando desnudo, sea asaltado por mis inseguridades y entrelaza tus piernas en las mías con la única certeza de saber que lo mejor está aún por llegar. El pasado queda tan lejos como bajo para la estatura de nuestra relación.
Y sí, lo fácil para cualquiera es ver un escudo tatuado en mi pecho cuando yazgo sin camiseta siendo plebeyo de tu sonrisa innata, pero tú, que aprenderás a ver más allá de mi piel, te sentirás encerrada en un laberinto de espejo cuando sólo te veas a ti proyectada por mi nostalgia.
Hará de banda sonora el retumbar de nuestros besos para arrepentimientos ajenos, es tarde ya, cada mirada que te desea ahuyenta más a fantasmas pasados y cada "te quiero" solidifica los cimientos de un futuro empeñado en desgarrar al tiempo.
Lo siento, pero a este diario le di comienzo para hablar de desamores pues para hacerlo de amor me quedo sin letras, sin ideas.
17 de octubre de 2010
9 de octubre de 2010
De camino...
El sonido del cerrar de las puertas me ha despertazo del trance haciéndome consciente de que nos ponemos rumbo a ti.
Han corrido los días con desidia, como suelen hacerlo normalmente desde hace no mucho, donde sólo pequeños atisbos del verde del uniforme te dejan fuera de mí por unos instantes.
Ya no persigo aviones, ahora los días se inundan en tus tormentas de colores mientras descubro que las claves son amor y cultura como bien dibujó frente al muro de nuestros ojos aquel artista.
Sonrío y me estreso a la vez, la única diferencia con el pasado es que ya no pierdo pues únicamente me acuerdo de ganar, siendo la prueba más certera de ello cuando abra los ojos esta madrugada y te vea anidada en mi colchón.
Oye, que llega tu marinero, posa para la foto.