13 de diciembre de 2009

En definitiva, yo (II)

Tengo una mezcla entre alegría, confusión y nerviosismo que me produce esta rara sensación al ver que sigo buscándote tras cada silueta e inundando mi estómago con mi vil y amada compañera de viajes.

Estoy sentado, con la mirada tan fija como perdida escuchándolo latir, casi hasta reventar y la indiferencia que me produce este hecho empieza a ser casi más preocupante que el tiempo que sigo dándome, dándote, dándoos.

Hoy, me aburre hasta escribir, saber y sentir si no te diriges a mí y ser no políticamente correcto es lo único que me ayuda a no ser del todo infeliz. La poesía revolotea tu melena al viento mientras yo me pierdo en tu pelo y tú en mis pensamientos.

Ha llegado el momento donde no respeto nada exceptuando mi egoísmo, al que baladas heladas empujan hacia el abismo y donde cada letra esculpida sobre este diario tiene más sentimiento que todo yo.

Sólo soy capaz de mostrar sin llegar a sentir. Me siento como el mejor cocinero en su oficio sabiendo que no volverá a probar su comida. Pasó su tiempo, ya no come, y mucho menos hoy que es domingo y la lluvia se ha apoderado de las horas...

4 comentarios:

Vik dijo...

¿donde estan las llaves de la puerta de tu corazón salinaaaaaaaas? xDDDDDDDDD

Anónimo dijo...

El problema no son las llaves, sino la cerradura, hahaha (K)

Vik dijo...

ooooooooh jojo llama a una cerrajera ^^

Anónimo dijo...

Fin de la conversa, hahaha.

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