25 de diciembre de 2009

¿Qué más da?

He nublado mi mente por momentos, he tapado con otros besos mi corazón pero en mis pies siento el peso de esta condena que continúo solo cuesta arriba.

El calendario no entiende de fechas; el amor ni de personas, sentimientos u oportunismos. Yo directamente no entiendo nada salvo el soneto de esta triste historia que vaga catatónicamente por las mismas venas que hoy fluye honor y poco más.

La urbe no cree en las películas, en las historias de amor. Ignorantes ellos al no saber que unos pocos nos dedicamos a dibujarlas en aquel sitio donde los lápices y pinceles no llegan a alcanzar. Donde sólo unas pocas os atrevéis a rechazar, a renunciar a un solfeo eterno.

He echado un vistazo por la escalera y te he visto abajo, más lejos cada vez mientras yo sigo petrificado en el pasillo intentando comprender el hecho de que sólo te vea a través del baúl de los recuerdos. Da igual que no recuerdes aquella fecha, esa cita o aquel beso pero has de saber que quien dice te quiero es porque lo siente a cada momento.

¿Qué más da? ¿Quién da más?

21 de diciembre de 2009

¡Ay!

Sigo soñando que me besas...
¡Ay felicidad!, ¿Dónde estarás?
¡Ay tristeza!, ¿Por qué regresas
cada mañana cuando te vas?

16 de diciembre de 2009

Es tan inútil recordar...

Me estoy riendo con la risa más cínica que tengo, lo siento, pero gasté mis últimas sonrisas sinceras esta tarde tomando una cerveza.

Ya no sé ni qué poner, ni qué pensar, esto cada día coge más ritmo y la escritura no va por el buen camino. Intentaré no juzgar, tampoco comprender. Cada uno elige el camino que se labra previamente y si le es posible, lo sigue. El mío está casi tan oscuro como la sociedad. Esto no está hecho para mí.

- ¿Qué lugar tienen hoy las viejas palabras? ¿Dónde queda todo lo vivido? ¿Cuándo se es realmente feliz, algún día? ¿Por qué vuelve a plagarse este diario de escritos si hace meses rozaba la quiebra?
- "Tranquilo, el tiempo pone a cada uno en su lugar"
- Sí, supongo que seguirá pensando qué hacer conmigo.

Casi vuelvo a temblar mientras escuchaba pero es tan inútil intentar entender como seguir con esta farsa. Es tan inútil seguir con esta farsa como recordar. Es tan inútil recordar...

13 de diciembre de 2009

En definitiva, yo (II)

Tengo una mezcla entre alegría, confusión y nerviosismo que me produce esta rara sensación al ver que sigo buscándote tras cada silueta e inundando mi estómago con mi vil y amada compañera de viajes.

Estoy sentado, con la mirada tan fija como perdida escuchándolo latir, casi hasta reventar y la indiferencia que me produce este hecho empieza a ser casi más preocupante que el tiempo que sigo dándome, dándote, dándoos.

Hoy, me aburre hasta escribir, saber y sentir si no te diriges a mí y ser no políticamente correcto es lo único que me ayuda a no ser del todo infeliz. La poesía revolotea tu melena al viento mientras yo me pierdo en tu pelo y tú en mis pensamientos.

Ha llegado el momento donde no respeto nada exceptuando mi egoísmo, al que baladas heladas empujan hacia el abismo y donde cada letra esculpida sobre este diario tiene más sentimiento que todo yo.

Sólo soy capaz de mostrar sin llegar a sentir. Me siento como el mejor cocinero en su oficio sabiendo que no volverá a probar su comida. Pasó su tiempo, ya no come, y mucho menos hoy que es domingo y la lluvia se ha apoderado de las horas...

11 de diciembre de 2009

Os echo de menos

Me he vuelto a despertar con un fuerte aliento apestando a alcohol, con la duda de si había vuelto a rebajarme, de volver a atreverme a decir las verdades que cuando pienso me hacen temblar.

Carezco de vuestros gestos y abrazos y no logro acostumbrarme a renunciar a esa camaradería por la que ayer brindamos. Compartimos los mejores y peores momentos de una gran experiencia y ahora la distancia hace mella entre nosotros.

Estoy harto de escuchar que la vida está llena de épocas, etapas y ciclos, pues como el sexto no habrá ningún otro.
Os echo de menos cada nueva mañana que me sepulta entre dudas.

6 de diciembre de 2009

Recuerdos

Te di por olvidada
entre pueriles poesías,
suicidando madrugadas
desde cervezas vacías.

Encapuchando recuerdos
sigo sin ver la salida,
cada día que me pierdo
al merodear tu pupila.

Volveré a soñar contigo,
otra noche de optimismo,
pues mi mayor enemigo
siempre seré yo mismo.