Escribiré. Lo haré para mofarme de aquel chico triste que un día abrió este blog o para aquel infeliz que lo continuó durante tanto tiempo. Necesito decirle que la espera ha valido la pena y mi única inspiración será la brecha de kilómetros que se abre entre nosotros con el paso del segundero.
La lluvia se bate al son de la uralita mientras me excede la pasión sin tender a razones y atónito, nos observo cuando arrodillado ante ti no sé ni por dónde empezar. Es fantástico tenerte tan cerca como lo está de ti mi vulnerabilidad en el momento en el que acepto que no hay mejor música para escuchar que el ritmo de tus besos por mi cuello.
Es difícil descubrirse tan inseguro al sentir ese paprpadeo tuyo tan peculiar o esa forma de asentir con la cabeza que me empuja a un enamoramiento inducido por el destino. Aunque más lo es intentar no exteriorizar mis sentimientos en forma de sonrisas cada vez que te tengo cerca.
Una mano en el bolsillo, la otra en tu mano y la mirada al frente siempre. Ahí dónde espera ese largo camino que empezamos recientemente.
1 comentario:
No te mofes de ese chico. Fue algo especial.
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