27 de febrero de 2011

Entre semáforos

Pasarán, seguro que pasarán las tardes de desvanecimiento mental, las de rendirme con la mirada fija en el bloc de notas pues me he vuelto a quedar en blanco tras pararme a pensar en ti.

Poco importa todo por momentos, la centralización que inculco sobre mí, nubla todo mi tiempo, exceptuando tu joven mirada que ejerce de sol tras la tormenta. Me río al recordar antiguos planes y siento miedo al firmar los que se avecinan. Me adentro en el pantano sobre esta canoa que carece de remos y eso me gusta, fluir.

Todo y nada esperan tras mi puerta, tras mi fe. Tú te pierdes por mi cabeza, por este pasillo que no acaba y por esa cerveza que vuelve a llenarse para no dejarme caer, o al menos intentándolo. Ciencia ficción en mis escritos, amor a raudales e inestabilidad en mi cabeza, sí, puede que vuelva a homenajear al que un día fui.

Podría ir, besarte y comer chocolate hasta hartarme pero eso cambiaría toda tu vida, y la mía...

14 de febrero de 2011

Síncope temporal

Qué bonita está la ciudad bajo la niebla que todo lo olvida. Cuando echo a correr y no me importa la distancia ni la velocidad, quedarse atrás no figura entre las opciones.
Me vence el estrés por la ocupación de mis días. Me examino a diario y sé que sólo saqué sobresaliente en querer y en echarme a perder.

No fui yo quien sacó a la bestia y poco después al cordero desgarrado que hoy curas con besos expandidos por mi espalda mientras concilio el sueño bajo cercanos ataques de artillería.
No es mi culpa sentirme un espantapájaros que detesta a la gente a diario, o quizá sí.

Entre escrituras de domingo me pierdo e intentando serme sincero me encuentro en un laberinto de espejos.
Renovar esto no cambia nada si no aclaro qué sucede en mí, a qué se deben las inestabilidades que sufro en mis cortos ratos de ocio.

Hoy, varía la estructura, no sé el porqué, la verdad.
Hay tantas cosas que no entiendo y sé que no aprenderé con largas horas de estudio...