Pasarán, seguro que pasarán las tardes de desvanecimiento mental, las de rendirme con la mirada fija en el bloc de notas pues me he vuelto a quedar en blanco tras pararme a pensar en ti.
Poco importa todo por momentos, la centralización que inculco sobre mí, nubla todo mi tiempo, exceptuando tu joven mirada que ejerce de sol tras la tormenta. Me río al recordar antiguos planes y siento miedo al firmar los que se avecinan. Me adentro en el pantano sobre esta canoa que carece de remos y eso me gusta, fluir.
Todo y nada esperan tras mi puerta, tras mi fe. Tú te pierdes por mi cabeza, por este pasillo que no acaba y por esa cerveza que vuelve a llenarse para no dejarme caer, o al menos intentándolo. Ciencia ficción en mis escritos, amor a raudales e inestabilidad en mi cabeza, sí, puede que vuelva a homenajear al que un día fui.
Podría ir, besarte y comer chocolate hasta hartarme pero eso cambiaría toda tu vida, y la mía...