Desperté de mis pensamientos con el impacto de su cuello sobre mi boca, con el caer de su tapón verde que descubrió mi poligamia cervecera.
Ya no sé si cada vez se quiere más o menos, si restamos importancia a ciertos detalles o si abandonamos el romanticismo por costumbre. Las citas suenan como los besos, reales. Y no seré yo quien use un pero detrás de estas palabras conscientes de que tengo tanta razón como dudas has sembrado.
Loco me pierdo entre pensamientos de un melancólico crónico que guarda en silencio lo que hoy asumen sus letras, me gustaría contarte, pero puedo verte y saber que todo sigue como antes, que nada ha cambiado pese a mi trato distante.
Soy así, no puedo cambiarme y sé que tú no querrías eso para mí.
No pretendo confundir ni dilapidarme con escritos polémicos a estas alturas, pero joder, sentirse tan poco comprendido a veces da que pensar. Esas ganas de correr bajo la lluvia, de gritar al volante, de sonreír al asalto no auguran nada digno.
Da igual que lo intentes, es imposible que saque mi verdadero yo en tu compañía, debo repartirlo en pequeñas dosis ajenas asegurándome que nunca serán solapadas en hablares donde algún día seré recordado sin saber que te oculté mi lado más intrínseco.
Quisiera andar y recorrer tras un guiño de ojos, pero sería tan egoísta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario