Nunca falté a mis promesas, cierto es, pero no puedo decir lo mismo acerca de las afirmaciones que se golpearon contra el asfalto.
Y me doy cuenta hoy, cuando comprendo que todos nos equivocamos para bien al mismo tiempo, viendo que alguien te hizo desembarcar en mi camino mientras certifica tu intimidad el aroma de mis manos.
Mira cómo nos abraza el espejo cuando truenan frente a él nuestros susurros y unas pocas velas otorgan toda la iluminación que consume esa habitación mientras nos sentimos deseados.
Nos desgarra el reloj aunque nos pasara de largo el tiempo, los minutos no cesan y el trayecto de ida o vuelta es irremediable hasta que abro los ojos y te veo víctima del sueño ofreciéndome tu espalda.
Hazte hueco entre los besos que ejercen de despertador aceptando el papel de protagonista que escribí para ti.