31 de agosto de 2010

Cae en mí

Hoy me atasco con los verbos, ayer con los recuerdos y quizá mañana lo haga con tu injustificada ausencia, pretensora de fusilar al romanticismo que porto como cual aureola.
Pasó su tiempo, su momento, el mío te espera impaciente.

Tropieza y cae sobre mis brazos como lo hago yo cuando disfruto de mis barras cruzadas en mis mejores hipótesis y soluciona cada una de mis frases como si se trataran de un problema algebráico. Sólo así entenderás que esto se escapa de mis manos y espero que no sea para caer en las tuyas.

Lanza la red, estira y arrástrame lejos de aquí, donde la mugre amenaza seriamente a las piernas de mi litera.
Ocupa el lugar de mis sábanas sin pensar qué es lo quiero de ti y probablemente así puedas descifrar el enigma y entender que sólo me iré para volver a buscarte.

Amémonos lejos mientras nos tengamos cerca.
Amémonos de cerca mientras nos tengamos lejos.

26 de agosto de 2010

Caramelos en el camino

Estoy aquí, sin más. Con necesidad pero sin dependencia. Con ganas pero sin inspiración. Con expresiones sin vocabulario.
Con mis letras ausentes.

No intentes entenderme porque ni yo soy capaz de ello, permíteme tocarte por error y mantenerme intacto.
Déjame clavarte esa seguridad que realmente no poseo, que quedó perdida entre aquellas noches de cielo abierto y ábreme y date cuenta de que estás dentro de mí sin que ambos sepamos el porqué.

He conseguido librarme de mi carga al descubrir que la felicidad es una puta que no me puedo pagar. Por eso sigo analizándote y probándonos sin sentirme un traidor por ello.
Tus miradas ínfimas, como mis vacaciones, cortas.

Despidamos otro paradójico día en el que hace un rato disfrutaba cogido a ti intentando alinear mis labios con tu cuello en casa ajena y ahora mismo me alejo a la velocidad máxima permitida, aunque bien sabes que me hubiera quedado toda la tarde acariciándote...

24 de agosto de 2010

No, hoy no

Empiezo de cero, dilapido bases de escritos y estoy aquí de nuevo sintiéndome observado mientras algunos ponéis en duda mi cambio. Afirmo, firme.

Todo y nada ha cambiado, me sigo deshaciendo por dentro ante mis decisiones, propósitos y objetivos. Esa forma de actuar que me hace morder el polvo a la espera de unos besos que aún no llegan. Seamos justos por favor.

Rehuye de mi sensatez, de la vil y dulce mirada que transmite todo lo que me falta. Me siento raro, tanto como quiero que lo seas tú conmigo, como te sentirás cuando te huela deseando besarte.

Reté al destino a un pulso en el que me es imposible avanzar solo, pestañea y permíteme acercarme un poco más a ti, estoy cerca y sabes que es cuestión de tiempo que rasgue tu cuello con mi barba...