Libre. Es así como me siento mientras una capa de niebla resbala por mi frente, mientras una nueva ráfaga de aire levanta mi labio superior.
La respiración contenida es vencida por las ruinas de mi mirada fija, perdida en el nunca jamás donde algún día me mandaste sin prometerme que volverías a por mí, en el sitio donde yo, solo, empiezo a esbozar sonrisas y a caminar sin ayuda como cual niño pequeño.
Cada abrazo me hace sentirme más querido, cada palmada o cada guiño me hacen sentirme más fuerte bajo el peso de esta cargada mochila repleta de anécdotas y experiencias de la vida. Cada cerveza me depura. Cada disparo me hace sentir un poder del que dudo ser digno de recibir y cada recuerdo tuyo me hace sonreír.
Llegó el momento de recordar lo bonito que fue quererse; sin miedo, sin rencores, donde quizá pronto no haya sitio para ti en esta sala plagada de butacas vacías...
2 comentarios:
Genial! y no solo por el escrito si no por que ya era hora de quedarse con lo bonito y olvidarse de lo malo vivido.
Nueva rutina, nuevos pensamientos, aupa Dani!
Pues si le doy la razón a Vio,como ya te dije me alegra leer esto ya era hora de que dejaras todo lo malo y te quedes con los buenos momentos vividos,enhorabuena cielo,un besazo grande y desde aqui te echaremos de menos,muuakss
Publicar un comentario