1 de julio de 2009

Madrugada...

Tú que te encargas de traer el silencio, tranquilidad y melancolía, hoy, vuelves a llamarme para que te haga compañía.

Interminable el sabor de tu presencia, las noches me comen a pasos agigantados sin saber el porqué. Paso horas a tu lado y cada vez te veo más acostumbrada a mí en estos días donde me resulta igual de difícil dormir como permanecer despierto. Recorrer la casa a oscuras empieza a convertirse en una costumbre, pensar en ellas, también.
¿Cuándo podré devolverte todo lo que me estás dando?

Se perdió la noche entre nosotros y los primeros rayos de luz hacen su aparición, he perdido ya la cuenta de cuántos son los días que llevamos así, pero deberíamos finiquitar esta situación cuanto antes pues no es salubre para mí. Me obligas a levantarme a escribir a estas horas para intentar conciliar el sueño de nuevo mientras el resto del mundo duerme y yo, no puedo con ello.

Ni duermo ni me canso de ti. Por momentos, hasta llegué a disfrutarte pero avanzó mi segundero particular y conseguí dejarte atrás. Hoy, mientras me alejas de los bostezos siento que hay menos motivos que nunca para tomarte una vez más.
No me busques mañana, intentaré descansar.

1 comentario:

Lorena dijo...

Creo que no eres el único cielo,yo llevo una semana a su lado sin poder dormir y intentando buscar una explicación de cual motivo pero sin hayar respuesta asi q te entiendo perfectamente,solo espero que llegue el dia de que pueda dormir una noche entera sin despertarme,un besazo para mi escritor favorito(Capi no te me pongas celosooo jaja)

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