31 de diciembre de 2010

Bendita rutina

Acompañarte a dormir, verte soñar, abrazarte en mitad de la noche, girarme para que me abraces tú más tarde, despertarte entre besos, sonreir con tus gestos matutinos, llevarte a casa, doblar bien tu pijama, dejar tus zapatillas caseras en su sitio, recoger lo que has dejado desordenado y ver tu cepillo de dientes.

Echarte de menos, meter en la papelera el pañuelo que tú no supiste, pensar que te acuerdas de mí, saber que te mereces unas letras más, escribirte, buscarte con la mirada y no distinguirte, querer tenerte, llamarte sin obtener respuesta.

Y quererte.

21 de diciembre de 2010

Nunca sobran las palabras

Cógelo y avanza un poco más, que tras dejar atrás las páginas incoloras, aparecerán las tuyas en todas las tonalidades.

Encuéntrame una mañana más contemplándote próximo a ti, una tarde menos cuando me engaño y comprendo que idealizar es sinónimo de amar o simplemente una noche en la que nos exprimimos en placer bajo esas palabras que siempre faltan.

Quizá esté sonriendo y no es otro el motivo que el hecho de cerciorarme de que esto continúa y es real, ya no tenemos poder de decisión, la suerte está echada y yo te protegeré hasta que me olvide de querer.

Alargaremos jornadas como los regresos del domingo, sonreiremos como lo hacemos en las fotos felices, nos besaremos como hoy haremos cuando regrese y viviremos como todavía no está escrito. Es mi misión, tu objetivo, la ambición de nuestro destino.

El camino del éxito está balizado y tú debes empujrame por él...