26 de noviembre de 2010

Venzamos

He corrido hacia ti al verte cuando simulabas alejarte ignorando mi presencia, yo como Pablo, también planeo huídas pero todas contigo.

Burlamos de nuevo a los kilómetros mientras mantenemos firmes los puños ante el pulso que nos propone el destino, pues tienes más fuerza de la que creías y yo más ganas que tú fuerza.

Las estaciones siguen marcando los puntos de control ante nuestro galope que tiene más aguante que mi congelada inspiración ante las estalactitas de este frío clima pero, entre el calor del tumulto te mando una declaración más.

Nunca he dudado que se me da mejor escribir que hablar y decirte, pero también soy consciente de que se me da mejor querer que coger el bolígarfo y el papel y a ti se te da tan bien mirarme con ese inocente rostro que es inevitable esta carrera de sentimientos donde los dos somos vencedores.

Ven, ven y vence conmigo.

1 de noviembre de 2010

Ellos

Míralos; cautivos, juntos, corren suerte dispar a la nuestra.

Con absurdas excusas me he sentado a escribir con la intención de darle rienda suelta a las palabras que se atrancaron al verte marchar después de que, bajo música triste nos amáramos. A día de hoy ya no es ningún secreto que me atasco en mí al sentir el deber de alejarnos.

Curtido por la resistencia física y psíquica en determinados momentos me veo sorprendido al ver que tengo que rendirme a los sentimientos que suplican clemencia al esclavismo de tus besos, de tu inocente mirada, de ti. No hay quién pueda mostrarse fuerte ante eso.

Mudo y vacío interiormente he vuelto a precipitarme por el acantilado de mis palabras, donde promiscuo, me declaro a tu impronunciable futuro. Estaré ahí contigo, o al menos eso espero.

El destino está a sólo un paso de este fluir del tiempo del que sólo quedarán estas letras que dictadas te escribo.