29 de mayo de 2010

La carretera de las mujeres perdidas

Cogí mi coche, más lleno de combustible que yo de cordura, un mapa que me llevara hacia ningún lugar y una silueta por meta que brillaba por su opacidad y mi confusión.

Estoy cansado de esperar, pensar o decidir, sólo quiero sentir. Saber que estás ahí aún sin saber cuál es la carretera que debo escoger o si simplemente será más sensato asomarme al balcón y poblarme del humo que sacude otra calada más de mi último paquete de cigarrillos.

He trazado planes como curvas y te he visto en cada alto en el camino, en cada gasolinera donde paré a repostar y en cada estación tenías una sonrisa distinta, una mirada diferente.
¿Quién eres, quién soy? ¿Dónde estás, adónde voy?

Guíame tú si es que puedes porque uno se cansa a veces de tener siempre los brazos levantados, de hacer lo mejor para todos, mi única intención es rellenar este álbum de cromos con mis ilusiones del pasado, como todos.

Te espero aquí o allí, dondequiera que sea el momento o el lugar, eso sí, esta vez no me falles aunque yo no pueda prometerte lo mismo...

(Dedicado a quien pueda sentirse identificado con estas letras)

23 de mayo de 2010

Puede... (Octubre'07)

Puede que algún día
mis letras se hundan
en el fondo del mar.

Puede que ese día
no recuerdes a quien
te enseñó a amar.

Quizá sólo queden recuerdos
vagos y lejanos mientras
en el tiempo yo me pierdo...

Es fácil que hoy me leas
sin saber nada de mí.
Que lo nuestro fracasase
como que siga muriendo por ti.

Puede que unas viejas fotos
y un romance sea lo que quede
de aquel difícil amor
con el que no pudimos, puede...

Puede que hoy te añore
y mi memoria provoque
que mis ojos lloren
sin intención,
pero a la vez sea el castigo
por no evitar que se hundiera
nuestra relación.

20 de mayo de 2010

Cuando dejé de amarte

Sí, triste pero cierto, creo que por fin tuve el valor de destruir un sueño construido sobre los cimientos de aquel beso.

Me atreví, porque sí, porque necesitaba decírtelo pues demasiadas cosas me tragué ya. Una pena que al decidirme, dudara de si mentía y esbozara una sonrisa pícara al ver que todo eso ya carecía de sentido. Lástima.

Me he quedado solo ante un mundo de fracasos y eufemismos, mientras conducía gritándole al viento que te quería, sonriendo aislándome de metáforas en esta época donde sólo besan los culpables. Tú te marchaste y yo empecé a conocerme, hoy, el hombre de hielo se ve reflejado en mi corazón mecanizado.

Siente cómo resbalan por tu boca los besos que no te di, pues han pasado los tiempos de escribirte todo ciego y yo ya me conformo con no olvidar adónde voy y de dónde vengo mientras me siento molesto por esta luz de sala de observación donde espero darme el alta médica.

Cógeme la mano, que quiero correr lejos de todo y en cada parada que hagamos olvidarte pues entre margaritas y amapolas del campo de maniobras dejé de amarte.

¡Que descanse en paz nuestro amor mítico!